Se cierra el tenderete
De acuerdo con los antecedentes de los más o menos recientes mercados, es de agradecer que tengan claras las posiciones que requieren atención inmediata independientemente de que acierten o no con el elegido para cubrirlas. Esto lo dirá el tiempo, dos meses de paciencia.
El fichaje de John Chetuaya, que participó en 21 partidos, no todos completos, con el Elche donde milita desde hace seis años, equivale a matar tres pájaros de un tiro debido a su capacidad para adaptarse a tres posiciones: lateral diestro, defensa central o medio de cierre. Un gol, tres tarjetas amarillas, 19 participaciones en Segunda el año del ascenso. Estos detalles no revisten la menor importancia al depender de los criterios objetivos o subjetivos de cada técnico o aficionado. Otra cosa sería preguntarse por qué el club franjiverde, serio candidato al descenso que ya rozó hace tres meses, ha optado por prescindir temporalmente de este muchacho.. Pero tampoco es el momento de tales disquisiciones.
La misma cuestión podríamos plantear nada menos que en los otros siete casos, ya que esta es la octava cesión pactada por la dirección deportiva del Mallorca entre la docena de refuerzos que ha llevado a cabo durante el presente y caluroso verano. Esta si que no es una cuestión banal. Una plantilla cuya tercera parte de sus integrantes más los que acaban contrato en el 2027 está hipotéticamente de paso indica dos cosas, economía de guerra o falta de proyecto; quizás ambas. De todos los cedidos la pasada temporada solamente regresó uno y nuevamente prestado, Luvumbo.
Para desgracia del fútbol español, lo reconozca o no Javier Tebas controlador máximo, cada vez se pagan menos traspasos. Sin embargo mal de muchos es consuelo de tontos, dicho sea sin la menor intención peyorativa. Está en el refranero.

