Ser no es lo mismo que estar
Era durante uno de esos valles que conforman la historia del Mallorca, fuera club o sociedad anónima deportiva. Ricard Pla confirmará que en el transcurso de un partido en Son Moix en alguna de las temporadas horribles, se forzó un saque de esquina a favor como máxima jugada de peligro, momento en el que, a nuestro lado, Jaume Nadal (q.e.p.d) se lamentó más que exclamar: «ya aplaudimos hasta los corners».
He recordado esta anécdota al leer una noticia titulada «Pablo Torre no ha entrenado con el Barça». En efecto, ya no celebramos el fichaje de algún futbolista, sino que no aparezca con su club de procedencia. No digo que no sea un buen jugador, ¡dios me libre!, el tiempo dictará sentencia, pero la ansiedad con la que se recibe la noticia del acuerdo indica el nivel del proyecto inversor de Andy Kohlberg y sus socios más allá de la calidad del futbolista que ojalá mejore lo que hay que, de otro lado, no es mucho.
No es menos cierto que los movimientos de mercado en el resto de la primera división no han sido, hasta ahora, tantos. El Espanyol, con su ampliación de capital, ha liderado la lista de compradores ya veremos con con qué resultado. El Atlético de Madrid ha tirado de chequera para reforzar su centro del campo con Alex Baena y Johny Cardoso. El Villareal ha optado por contrarestar la baja de su medular con Pablo Marí, un buen central, y Moleiro, le perla de la U.D. Las Palmas. Por lo demás ni la pesca de Florentino Pérez ha llamado apenas la atención.
El rastro no se ve muy animado. Entre lo que unos no quieren gastar y otros no tienen, quien más quien menos procura afinar la puntería. Eso si, sin apurar tanto que, al final, uno se tenga que conformar con los Chiquinho o Valery de turno, por poner un ejemplo.
