Ser o estar o no ser ni estar
Aunque en algunos idiomas se expresen con el mismo verbo, en castellano hay diferencias entre ser y estar. El Mallorca, por ejemplo, está en Primera pero no lo es. No es menos cierto que si lo de Robert Sarver y sus socios define la entelequia, la sociedad unipersonal de Ingo Volkmann, el Atlético Baleares, perfila el cachondeo.
Se preguntarán a santo de qué los mezclo en un mismo artículo y se debe a que tienen algunos tics en común, pues ambos engatusan a sus seguidores con inversiones en la reconstrucción de sus estadios y el estricto cumplimiento de sus compromisos económicos, pero no ponen un solo euro en sus respectivas plantillas con el fin de rendir culto a sus objetivos deportivos que son los que garantizarían sus resultados económicos sin necesidad de rascarse el bolsillo cada año y todos lo agradeceríamos mucho más.
Coincidiremos en que los último de los de la Via de Cintura es de traca. Será porque Patrick Messow y sus asesores, si los tiene, han quedado atrapados en el atasco permanente de la M-20 que pasa junto al Estadio Balear y no pasan de esos ochenta kilómetros por hora, pero el cese de un entrenador para nombrarle secretario técnico, poner en el banquillo a su segundo, cambiarlo por un tercero, Eloy Jiménez, y echarlo a falta de un partido para que termine la liga y reponer al primero no lo mejoran ni los trileros de la Playa de Palma.
¿De verdad los mallorquines aficionados al fútbol, sean del bando que sean, nos merecemos esto?. Igual no, pero me temo que es lo que nos hemos ganado.
