SOBRE EL ALAMBRE (1-1 en Mestalla)

En ejercicio propio de expertos funámbulos, el Mallorca mantuvo un empate que no le sirve para escapar ni al Valencia para salir de la zona de peligro. Samu había inaugurado el marcador a los 22 minutos de un comienzo prometedor que se fue al limbo a partir de la media hora y no regresó de la nube hasta que el árbitro decretó el final de la batalla. Apenas iniciada la segunda parte, Hugo Duro, anticipándose a Maffeo igual que le pasó en Riazor y con Yago, del Elche, en Palma, remató el enésimo centro desde el lado opuesto donde Mojica quedaba en evidencia lance tras lance. Un pie de Leo Román y un cabezazo de Gayá al poste, evitaron la tragedia.

ALINEACIONES:

Valencia C.F.- Aguirrezabala (1), Thierry (3), Tárrega (1), Copete (1), Gayá (1), Ugrinic (1), Pepelu (0), Luis Rioja (2), Almeida (1), Hugo Duro (1) y Beltrán (1).

Minuto 71, Javi Guerra (1) por Ugrinic y Ramazani (1) por Luis Rioja. Minuto 76, Foulquier (1) por Thierry y Danjuma (1) por Almeida. Minuto 86, Diego López (-) por Beltrán.

R.C.D. Mallorca.- Leo Román (1), Maffeo (0), Valjent (2), Raillo (2), Mojica (0), Samu (1), Morlanes (0), Joseph (0), A. Sánchez (1), Muriqi (0) y Virgili (1).

Minuto 57, Sergi Darder (1) por Morlanes. Minuto 66, Kumbulla (1) por Virgili. Minuto 86, Asano (-) por Joseph y Mateu (-) por A.Sánchez.

ARBITRO:

Alejandro Quintero González (2), de Huelva. Aunque muy protestado por el público no cometió errores de bulto y se mostró tranquilo y firme pese al riesgo de perder el control del partido. Amonestó al entrenador local, Carlos Corberán y también a Ugrinic y Hugo Duro; del Mallorca a Samu, Joseph y a Leo Román por pérdida de tiempo. Marcó 10 infracciones contra cada equipo.

GOLES:

Minuto 22, falta sobre el área donde Raillo gana por alto y logra dejar de cabeza hacia el centro, donde llega Samu que, sin pensarlo, conecta un zurdazo raso inapelable. 0-1

Minuto 52, en una de sus múltiples llegadas hasta la línea de fondo, Thierry centra al segundo palo en el que Hugo Duro se anticipa al superado Maffeo y cabecea a portal vacío. 1-1

El Valencia sacó 12 córners y recibió 3.

SER O NO SER

Si no puedes ganar, al menos no pierdas dijo el admirado Johan Cruyff. No había un solo futbolista sobre el terreno de juego que recordara ni siquiera someramente al astro holandés, aunque Mojica y Maffeo hicieran internacionales a sus respectivos pares desde el minuto uno. Fruto de la desesperación y de que lo que comenzó con victoria peligraba seriamente, Arrasate tardó más de una hora en reforzar las vías de agua abiertas en los laterales que, de otro lado, se podían intuir.

El Mallorca salía con algo de sentido común a la contra sin la presencia de Sergi Darder en la formación inicial, hasta que la habitual intrascendencia de Morlanes aconsejó su relevo ya demasiado tarde. Confiar en el de Artá cuando ya hace tiempo que has perdido el dominio de la pelota roza la ingenuidad y sus compañeros se la regalaron al anfitrión desde muy poco después del esperanzador gol de Samu.

El calvario, el agobio, el asedio, empezó poco después. Ya no valía el recurso de poner a correr a Jan Virgili sobre el que iban tres contrarios cada vez que trataba de sacar provecho de su rapidez y habilidad y el Valencia, envalentonado por la impericia visitante y su creciente parsimonia para superar la presión adelantada de la que era objeto, mandó a sus legiones por los flancos obligando a la retaguardia balear a achicar cubos de agua a raudales.

La tormenta arreció después del intermedio y hasta que el técnico local echó una mano seguramente involuntaria. Decidió premiar la superioridad física de Luis Rioja y Thierry con un descanso que, a la vez, lo era para los defensas que debían haberles cubierto. El acoso remitió ligeramente, pero pilló al Mallorca sin fuerza, ni ganas, ni ambición, ni mimbres para hacer otra cosa que mantener la igualada. El balón quemaba en los pies de sus jugadores que apenas lograban retenerlo un par de segundos. Como anécdota un disparo intencionado de Joseph desde la frontal y la simulación de un penalti a Muriqi que el kosovar siempre fue consciente de que no le iban a pitar

Jagoba tuvo que activar las luces de emergencia al retirar al voluntarioso y joven extremo catalán para refozar las murallas. Tardó mucho en intentar el uso de la rapidez de Asano y en darse cuenta del agotamiento de Antonio Sánchez, voluntarioso pero escasamente dotado. No quedaba más remedio que resistir igual que en los mejores tiempos de Javier Aguirre. Su legado no ha caído aun en saco roto aunque el de Berriatúa no lo admita y en la dirección deportiva ni lo sepan.

¿Se ganó un punto o se perdieron dos?. «To be or not to be», esa es la cuestión y Shakespeare tampoco tiene nada que ver con Cruyff.