Tarde de Copa

Si, si, tendremos de qué hablar durante la pausa navideña. Escribo estas líneas antes de que empiece el partido de Copa entre el Deportivo y el Mallorca porque acabo de encontrar un aliado en Alessio Lisci, el entrenador del Osasuna: «no podemos priorizar la Copa debido a nuestra clasificación en la liga». Más claro el agua, aunque Arrasate no comulgue con esta idea. No sugiero en ningún momento tirar una competición en la que te has inscrito, pero una cosa es dejarse llevar y la otra arriesgar más de lo aconsejable, aunque ya se sabe que la masa es más de pan y circo.

Hablando de carpas, ahi están a la greña los de siempre, Florentino y Laporta, ¡cómo no!. Uno con los árbitros y otro con Negreira. Al superjefe del Real Madrid no le salen las cosas bien últimamente, una cosa es ACS y la otra el club, una demostración de que sociedad, anónima o no, de fútbol no se puede regir como  una empresa estándar. Entre las dudas que genera el fichaje de Xabi Alonso, su relación con el vestuario cogobernado por Mbappe y Vinicius más algún díscolo, las dificultades para la explotación del remodelado Santiago Bernabéu y la venta del cinco por ciento de acciones como primer paso a la SAD, no es buena idea desviar la atención ni hacia el colectivo arbitral ni hacia el rival sin el que no existiría el «clásico», que bastante tiene con lo suyo.

Si por mi fuera podrían borrarlos del calendario a los dos y nos ahorraríamos la Supercopa de Arabia y un montón de agradecidos de pesebre dando la vara cada vez que se acercan las fechas del enfrentamiento. Fracasada la Superliga, se pongan como se pongan, les brindo una idea: que disputen cada temporada 38 partidos entre sí, elijan el árbitro una vez cada uno y la Federación, sin olvidarse de la LFP, les pague los derechos audiovisuales de todas las transmisiones para «proteger la marca España».