Un guión de novela

El alcalde Hila ha sido el primero en abandonar el barco, salvo que Armengol, la jefa, le diga que regrese al redil levantado por Cladera. Política. Pero si es por votos que sepan que los aficionados votan a remolque de resultados, del marcador de cada jornada, les resbala de dónde saquen el dinero los dueños para mantener el circo.

Pasemos a las finanzas. Los lectores de las novelas de Michael Connelly y de películas americanas de juicios saben los pactos entre acusadores y acusados son platos de menú diario. Cabría sospechar que la mínima sanción impuesta por la NBA a Robert Sarver obedece al compromiso de este último de poner a la venta la franquicia de los Suns, Phoenix y Mercury, tras reconocer el contenido de lo que se le ha imputado. Andy Kohlberg, presidente del Mallorca, asegura que lo de allí no afecta aquí y Alfonso Diaz, el CEO, ¿qué sabrá él?, sigue el guión que le han marcado. Hay compromiso para rato, no para Rato. Pero lo cierto es que, más preocupado por su imagen en territorio propio, que no amigo, el financiero de Tucson no ha abierto boca respecto a su porcentaje de propiedad mallorquinista. La Isla siempre le ha pillado lejos y ahora aun más.

Buceemos en el caos. ¿Podemos creer que los socios más antiguos de Robert Sarver no se han caído de un guindo hasta hoy?, ¿o es que le reían las gracias al «boss»?. ¿De verdad se sostiene, señores y señoras del Consell Insular de Mallorca, que una cosa es el club y la otra sus propietarios?. Pues no, los mallorquines que ustedes gobiernan vendieron el alma del club hace mucho y si el comprador ha sido el diablo es su obligación tenerlo en cuenta. Salvo que el demonio seamos todos, igualito que Hacienda.