Un recurso, no una solución
Aclaremos algunos aspectos de las cesiones de futbolistas entre clubs. Unas veces paga el cedente, pocas, y otras lo hace el destinatario. Depende.
Si usamos el ejemplo de Kubo, el Real Madrid cobraba por la cesión y el Mallorca se hacía cargo de su ficha. Por eso la Real Sociedad acordó su trapaso en determinadas condiciones y la opción de que regresara a Valdebebas. Pablo Ortells también lo intentó, pero Javier Aguirre no mostraba demasiado interés y aunque la negociación había comenzado cuando en el banquillo aún se sentaba Luis García Plaza, se abandonaron las conversaciones.
Vamos al caso contrario. Es muy poco probable que el Fuenlabrada, dicen que inmediato destino de Alex Alegría, se haga cargo de su contrato. Si lo hace de su mensualidad, un éxito. Y es que es el propietario de sus derechos federativos el más interesado en desprenderse del jugador, por lo tanto máximas facilidades. La salida del delantero firmado por Maheta Molango durante cinco años, ¿él sabrá por qué?, no libera masa salarial suficiente como para condicionar un último o últimos fichajes en Son Moix. Que nadie se haga ilusiones, si queda algún movimiento no será por esta operación.
Estos trasvases no constituyen ninguna panacea, son recursos con los que la mayoría de clubs, casi todos en números rojísimos, sortean sus penurias económicas. Casi siempre jugador para hoy y nada para mañana, aunque a veces ni eso. Muriqi, aunque caro, ha salido bien, pero no todos acaban de la misma manera.

