Voces unánimes….y coherentes
No quiero ser pesado con lo que llevo escrito sobre la cuestión, más bien problema, arbitral, pero ya que la Liga de Fútbol Profesional ha hecho públicas las demandas planteadas al respecto por los clubs en la Asamblea del pasado miércoles sepan que el 88 % piden la independencia del Comité Técnico igual que en Inglaterra, Alemania y Estados Unidos, el 71 % coincide en que habría que crear un cuerpo específico de especialistas de VAR al margen de los colegiados de campo y sin límite de edad para ejercer su labor y el mismo porcentaje concluye que los informadores, o sea los que supervisan las actuaciones arbitrales en los diferentes campos, también deben ser independientes del Comité. Representa una pequeña satisfacción personal que por fin trascienda lo que, desde la más estricta modestia, planteo en este blog desde hace ocho años y, en anteriores medios, incluso antes.
Sin conocer los entresijos de otras ligas europeas también he puesto ejemplos claros de que la española se ve claramente manipulada. La diversificación caprichosa de horarios y días de los partidos en función de intereses ajenos a los deportivos, la masificación del calendario, los estrechos márgenes de descanso a los que son sometidos los equipos con jugadores internacionales, las interpretaciones reglamentarias sobre cuyas normas se hace la trampa y, ya que estamos otra vez con los árbitros, los cambios de criterio y reglamento que se aplican con la competición ya en marcha, contribuyen a la confusión que, a modo de río revuelto, genera ganancia de pescadores, casi siempre los mismos por otra parte.
La voluntad expresada en público por el presidente del Comité, Luis Medina Cantalejo, designado por el reyezuelo Luis Rubiales, de soslayar «penaltitos», aplicar mayor transparencia y más diálogo, choca con la realidad palpable de cada jornada. El 81 % de clubs han afirmado que los «penaltitos» se siguen pitando, el 100 % no entiende lo de las manos en las áreas y el 93 % la cantidad de expulsiones que, tal vez haya que pensarlo, siempre conllevan sanción económica. En cuanto al secreto de los informes, las puntuaciones y los principios que inspiran los ascensos y descensos, mejor lo dejamos. De eso no se entera ni la CIA.

