120 SEGUNDOS MORTALES (2-1 en el Bernabéu)
La ilusión duró 20 minutos, que no es poco, después de que Muriqi, al rematar un saque de esquina botado por Pablo Torre, abriera el marcador. Después, la alegría, que nunca se prolonga para los débiles, se vino abajo al empatar a puerta vacía Arda Güler, tras una dejada de Huijsen en el segundo palo y solo un minuto más tarde, une pérdida de Mateu en el centro del campo provocó una contra de Vinicius para llegar en ventaja y batir a Leo Román. El gozo se quedó en el pozo hasta el final, aunque Sergi Darder y Muriqi e incluso Samu, tuvieron ocasiones antes para sembrar la sorpresa.
ALINEACIONES:
R.Madrid.- Courtois (1), Trent (1), Militao (1), Huijsen (2), Carreras (2), Valverde (0), Tchouamény (1), Mantastuono (1), Arda Güler (2), Vinicius (1) y Mbappé (1).
Minuto 65, Brahim (1) por Mastantuono. Minuto 70, Carvajal (1) por Trent, Ceballos (1) por Arda Gúler y Rodrigo (1) por Vinicius. Minuto 93, Gonzalo (-) por Mbappé.
R.Mallorca.- Leo Román (1), Mateu (1), Valjent (2), Raillo (2), Lato (2, Sergi Darder (3), Morlanes (1), Pablo Torre (1), Joseph (1) y Muriqi (1).
Minuto 63, Samu (1) por Pablo Torre. Minuto 70, Mojica (1) por Lato y A.Sánchez (1) por Mateu. Minuto 86, Virgili (-) por Morlanes y Asano (-) por Joseph.
ARBITRO:
José María Sánchez Martínez (3), de Murcia. Dirigió la contienda con seguridad, sin concesión a las dudas y sin errores, bien ayudado por Pulido Santana en el VAR. Por ello anuló tres goles al Real Madrid, dos por sendos «offside» de Mbappé y uno por mano de Arda Güler. Señaló 10 faltas a favor del Mallorca y 7 en contra. Tarjetas amarillas a Militao y Huijsen, ambos del equipo local.
GOLES:
Minuto 17, corner que saca Pablo Torre desde la derecha de Courtois y Muriqui se anticipa por arriba entre tres zagueros. 0-1
Minuto 36, centro pasado de Mastantuono al palo largo donde Huijsen gana la acción a Mateu y cabecea hacia el área pequeña, donde Arda Güler marca a placer. 1-1
Minuto 37, Mateu pierde la pelota en la línea divisoria, se la arrebata Vinicius que progresa en solitario y maca de tiro raso ajustado al poste entre las piernas de Valjent. 2-1
El Real Madrid sacó 5 saques de esquina por 4 del Mallorca.
EN EL PUNTO DE PARTIDA
En fútbol resulta inútil hablar de justicia ya que, como en otros órdenes de la vida, no la hay y los merecimientos no cambian ningún marcador. Ha sido una noche para los que entienden, o sea los entrenadores capaces de visualizar primero los partidos y, más tarde, leerlos sobre la marcha. Me acordé de Luis Aragonés cuando decía que «hay que saber donde robar la pelota» lo que equivale a conocer en qué zona del campo, la zona de interés, no se puede perder. Tomar riesgos o cometer imprecisiones ante un rival superdotado para el contragople puede echar por tierra, tal cual sucedió, un inicio esperanzador.
Arrasate fue valiente. Confesemos que, sobre el papel, su alineación con cinco defensas, si, pero sin medios de contención, solo creativos, y dos puntas, sugería la posibilidad de un suicidio, pero su análisis acabó por demostrar que no hay peor enemigo que el miedo y, sobre todo, transformó el amargo sabor de la derrota, menos o más amplia, en la satisfacción de una escuadra que se reencontró a si misma, se reconcilió con su estilo y «reseteó» su irregular comienzo para poner el contador de la temporada a cero.
Era necesario echarle valor para salir al Bernabéu dispuestos a plantar cara con la posesión de la pelota. Emergió de manera estelar la figura de Sergi Darder como catalizador del fútbol que hizo olvidar las dificultades habituales en la salida de la cueva. En su defecto, Pablo Torre y Morlanes completaban un triángulo de jugones que Xabi Alonso no esperaba. No obstante alguien me hizo ver en cierta ocasión que si te atacan con una pistola y tu solo te puedes defender con un mondadientes, lo vas pasar muy mal. El arma de fuego es Vinicius y el palillo, lo siento, Mateu. Valjent tuvo que acudir demasiadas veces en su ayuda, ya tardía en la acción del primero gol e inútil en la del segundo. El mallorquín cede la espalda con demasiada facilidad.
Pero tal vez hayamos aprendido que Darder rinde menos escorado a la izquierda como un falso extremo que en una posición más proclive a la dirección de orquesta, que Muriqi lo hace mejor mal acompañado que solo y que jugar con tres centrales tampoco es tan malo. Se dirá que, ¡ojo!, Leo Román encajó tres goles que no subieron al marcador. Que estuvieran bien invalidados, VAR avizor, no implica reconocer lo que pudieron costar los errores en el pase o las malas decisiones en terreno peligroso. Mbappé remató fuera para sentenciar, pero una excepcional acción del «artanenc» a cuyo remata no llegó por los pelos el kosovar o un remate a bocajarro de Samu que Carreras sacó cuando Courtois ya había sido superado, igualan las ocasiones de un lance decidido en dos despistes que es preciso corregir por reiterativos. Con nuevo empeño y algún fichaje, quizás cambie el paisaje.
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