A la tercera fue la vencida
- El 28 de junio del 2003 fue un día especial. Yo llevaba tres días ya en Alicante para informar in situ a mi emisora radiofónica de la concentración del Mallorca previa a la disputa de la final de la Copa del Rey contra el Recreativo de Huelva. Había escrito en el Diario de Mallorca uno de mis análisis al que titulé «El Mallorca tiene un crack». Me refería a Samuel Etoo.
El camerunés había pasado toda la mañana discutiendo su contrato, tal vez su trapaso, con Mateo Alemany. Por la tarde había entrenamiento en el campo adjunto al Martínez Valero, escenario de la gran final, la tercera después de haber perdido injustamente la del 91 en el Santiago Bernabéu, en la prórroga, ante el Atlético y la más dolorosa, en abril del 98 en Mestalla, frente al Barça en la tanda de penaltis.
Asistíamos espectantes a la sesión preparatoria en busca de alguna pista sobre la alineación, cosas de periodistas, cuando nos llegó la noticia de la muerte de Marc-Vivienm Foé, internacional de Camerún que se encontraba en Lyon disputando un partido de la Copa Confederaciones, uno de esos inventos recaudatorios de la FIFA. Era no solo compañero, sino amigo personal de Eto’o, y no nos atrevíamos a interrumpir su trabajo con la terrible noticia. De hecho Samuel debía partir hacia Francia nada más terminada la final para incorporarse a su Selección.
Paco Muñoz, jefe de deportes de Onda Cero local, aprovechó una pausa de hidratación para comunicarle la noticia a Gregorio Manzano, quien se encargaría de contársela al jugador una vez finalizado el entrenamiento. El resto dde la historia ya lo conocen, el Mallorca ganó, Eto’o marcó y dio la vuelta al estadio ilicitano ondeando la bandera de su país, donde hoy es presidente de la Federación de Fútbol.
Entiendo que no es cuestión de montar un festival anual para recordar la efemérides, pero al ser el único título oficial que adorna las vitrinas de Son Moix, Supercopa aparte, la fecha merece una atención especial en la página web del club antes que la despedida de Takuma Asano que todo el mundo agradece y nadie lamenta.
Transmití aquel evento, precedido de paella multitudinaria ofrecida por el propio jugador a los seguidores desplazados, con la colaboración de Dani Barjacoba, hoy director de IB 3 Radio, y Sebastián Bauzá, «Bussy», ex futbolista del Mallorca y padre de futbolistas en calidad de comentarista. Nos mantuvimos en antena hasta después de las correspondientes ruedas de prensa, abordamos a Mateu Alemany que reapareció sobre el cesped con las gradas ya vacías y, después de remitir al dictado mi artículo del DM, me trasladé al hotel, cambio rápido de vestuario y de vuelta a la concentración del equipo para informar de la celebración íntima de la conquista. Llegué tarde. No habían dejado ni las espinas.
Sirvan estas líneas a modo de invitación impersonal a que cada uno de los asistentes de entonces evoquen, con o sin nostalgia, su particular memoria 23 años atrás. Cualquier parecido con lo que fue el club y en que lo han convertido hoy no es mera coincidencia.
