A ritmo de rondo (3-0 en El Madrigal)
El «Submarino» ni siquiera necesitó sumergirse para hundir a un Mallorca con formas pero sin fondo y no precisamente el físico sino el de su alma errante. El Villarreal siempre tuvo el partido donde quiso, como quiso y en la zona del campo que quiso. Los mallorquines solo vieron la pelota en la segunda parte porque el anfitrión se la cedió, pero fue presa de su fragilidad defensiva y de la precipitación y pelea personal de Dani Rodríguez o Kubo en perjuicio de su juego de conjunto.
ALINEACIONES:
Villarreal C.F.- Rulli (1), M.Gaspar (1), Pau (2), Albiol (1), Pedraza (2), Iborra (1), Parejo (1), Trigueros (2), Yeremi (1), Moi Gómez (0), A.Moreno (2)
Minuto 67, Jackson (2) por Yeremi. Minuto 92, Iosifov (-) por Parejo y Raba (-) por Moi Gómez.
R.Mallorca.- L.Román (1), Maffeo (1), Russo (0), Valjent (1), J.Costa (1), Battaglia (1), Galarreta (0), Kubo (1), Amath (0), D.Rodríguez (1), Abdón (0).
Minuto 56, A.Sánchez (1) por Amath y Fer Niño (0) por Abdón. Minuto 68, Kang-in Lee (1) por Kubo y Salva Sevilla (1) por Galarreta. Minuto 75, Angel (0) por D.Rodríguez.
ARBITRO:
Ortiz Arias (1), de Madrid. Mal, como casi siempre. Se inhibió de los empujones y el evidente penalti de Russo a Jackson a cinco minutos de los noventa se lo tuvieron que cantar desde el VAR después de él haber indicado gestualmente que no había nada. Amonestó a Mario Gaspar del Villarreal y a Russo, del Mallorca, dos veces por lo que fue expulsado al ver la segunda amarilla en la acción descrita.
GOLES:
Minuto 11, centro de Pedraza desde la izquierda que Russo desvía contra su propia meta. 1-0
Minuto 33, la misma jugada, aunque esta vez el pase del lateral lo remata Trigueros completamente solo dentro del área. 2-0
Minuto 85, Russo traba a Jackson que se quedaba solo a un metro de la portería. Tras revisar la acción en la pantalla, el árbitro decreta máximo castigo que transforma Parejo de tiro a la derecha de L.Román. 3-0
LAS OCASIONES ESTAN PARA APROVECHARLAS
El Racing de Santander sometía a un verdadero acoso a un Atlético de Madrid agobiado. Postes, rebotes, infortunio. A poco su delantero centro, Paco, se quedó solo ante Reina, el viejo, y estrello el balón en el travesaño. El narrador se quejó de la mala suerte de los cántabros pero el comentarista, José Luis García Traid, le aclaró: «de eso nada. Si esa oportunidad la hubiera tenido Pelé en lugar de Paco, habría sido gol».
Si ya de por si eres pobre y encima no sabes aprovechar las pocas ocasiones que se te presentan, tienes un un problema y de los gordos. Y ciertamente Amath ya pudo marcar poco después de empezar a perder, Fer Niño tuvo la pelota a placer en su cabeza ya en la segunda parte y Angel, más tarde, diríamos que sin portero. Pero el primero se la entregó al portero, el segundo remató fuera desde muy cerca y sin oposición y el tercero ni conectó con el cuero. ¿Mala fortuna?. No. En un entrenamiento Luis Aragonés hubiera ordenado repetir las tres acciones acompañadas de una sonora regañina a los «fallones».
¿Perdió el Mallorca por eso?. Esta es otra cuestión. Para nada. La verdad, por mucho que nos duela, es que la tripulación de Unai Emery siempre estuvo mejor colocada sobre el rectángulo aun sin jugar con un delantero centro de referencia, algo que los centrales bermellones no asimilaron nunca. Como tampoco Maffeo, brillante en sus incorporaciones ofensivas, comprende que su primera misión es defender y, a pesar de no contar con la ayuda de Kubo en repliegue, su banda fue una autopista con el semáforo en verde para el enemigo.
El japonés y el siempre voluntarioso Dani Rodríguez se empeñaban en contrarestar invidualmente la baja creatividad de Galarreta, algo que no se puede exigir a Battaglia. Un modo como cualquier otro de perder el centro del campo donde los oficiales del «Submarino», Parejo e Iborra, dirigían los rondos de ataque y Pau los destinados a superar la presión desordenada de Abdón y compañía.
Lo peor, siendo malo, no es la derrota, sino saber que te ha ganado un Villarreal con diez bajas, sumada la de Gerard Moreno minutos antes del lance. Mientras el Cádiz, amenazante, había ganado al Levante en Valencia, donde el Mallorca tampoco pudo, Los de Luis García Plaza se parecen cada vez más a ese cava de atractivo color y centelleantes burbujas que, al probarlo, pierde toda su esencia y sabor.

