Acciones paralelas, criterios divergentes

Los árbitros de fútbol son muy malos, si, sobre todo cuando los aficionados creen que con sus decisiones han perjudicado a su equipo. Las redes sociales, fuente de no poca desinformación, contribuyen cruelmente a su descrédito porque nadie escribe en ellas lo bien que lo ha hecho un colegiado, pero rajan sin piedad en caso contrario.

Respecto al Cádiz-Mallorca del pasado domingo y su retahíla de ofensas al equipo visitante conviene matizar e incluso rectificar ciertas informaciones amparadas en el desconocimiento. Mateu Lahoz el árbitro principal de VAR no interpretó igual que González Fuertes, el asturiano que dirigió el Real Sociedad-Mallorca y expulsó a Ahien, lateral zurdo donostiarra antes del descanso, la entrada de Iza. Una decisión, aquella,  indudablemente acertada para los mallorquinistas , aunque no sé si los del Reale Arena pensarían igual.

Pizarro Gómez no es de los mejores. De hecho ascendió a primera división por sorpresa, si bien a este neomallorquinismo de cepa verde convendría recordarle como el árbitro del ascenso, ya que pitó el partido de vuelta en Son Moix contra el Deportivo. Tal vez en Coruña también lo verían con distinto talante. La falta de Baba es tan evidente como el penalti de Sastre, pero los fallos de los jugadores tienen bula.

La tarjeta roja, después anulada, a Iza Carcelén, el defensa local que cazó a Dani Rodríguez cuando se dirigía en solitario al área sin obstáculo posible,  obedece precisamente a esta circunstancia y no a la zancadilla porque la bota del zaguero no impacta a la altura de la rodilla, sino a media pierna. La gran diferencia respecto a la expulsión decretada en el Reale Arena.

No digo más porque lo que ocurriera en el banquillo o sus aledaños lo desconozco totalmente. Pero el problema de fondo es que el Comité arbitral siempre ha sido un olimpo opaco, al frente de un colectivo sometido a disciplinas federativas y a la presión de dirigentes y medios sin escrúpulos y cuyo criterio parace imposible de unificar. Los ascensos y descensos se cocinan entre bastidores y si nadie, nadie, revindica las designaciones por sorteo puro y duro será por alguna razón. No habrá solución para tal incógnita en tanto en cuanto no hablemos de una organización independiente, porque profesional, eso si, ya lo es.