Acuse de recibo
Estimado Mr. Kohlberg:
Acuso recibo del comunicado emitido por usted después de presidir el tercer descenso del Mallorca en sólo 10 años. Salimos a uno cada tres.
Naturalmente solo puedo escribir en nombre propio, como siempre lo he hecho incluso desde medios de comunicación en los que serví o colaboré, por lo que deduzco que mi humilde opinión no le importará en absoluto, aunque tampoco ha hecho gala de que le interese la del público.
Lamento que desde su toma de posesión como primer accionista del club, no haya afrontado una sola rueda de prensa con preguntas libres y sin guión previo, pese al escaso riesgo que suponen para cualquier compareciente como habrá tenido ocasión de comprobar por las afrontadas por entrenadores, jugadores o sus dos ejecutivos al frente del club.
Mr.Kohlberg, no me atrevo a tutearle ni a dirigirme a usted con un sencillo Andy, empieza en su comunicado sin réplica que asume la responsabilidad de no cubrir los objetivos, igual que hizo su director de fútbol Pablo Ortells tras el último acto del pasado sábado. Quisiera cuestionar en qué consiste para ambos «asumir la responsabilidad», puesto que no hemos observado la menor consecuencia. La bronca habrá sido interna o, como tememos, inexistente.
No percibimos la humildad que pregona porque no la vimos por ninguna parte en el festejo del décimo aniversario de la adquisición de las acciones que les convirtieron en los dueños del Mallorca, pero no en el Mallorca. De paso no deja de expresar su agradecimiento a una afición cuyo sentimiento les sirve de coartada para su negocio pero que fue denostada en la final de la Copa del Rey disputada en Sevilla, la Supercopa de Arabia, por no entrar en los precios de abonos, localidades, problemas de diversa índole con carnets en las campañas de socios o acceso al estadio aun reproducidos este pasado fin de semana, jornada 38. Por el contrario ese director de comunicación contratado por video conferencia arremetió contra seguidores ante la propia sede del Govern Balear para retirar la pancarta que reclamaba la dimisión de su CEO, Alfonso Díaz. Humildad, señor, poca y profesionalidad, ninguna.
Efectivamente han invertido en negocios paralelos, pero han dejado de lado el esencial: el fútbol. Parte de tal inversión con cargo a la hipoteca suscrita a través de la Liga de Fútbol Profesional con el fondo británico CVC, a pagar durante 50 años menos los ya transcurridos.
Solicita usted una vez más el apoyo de una masa que es la única que no ha fallado nunca. Quiere que confiemos en aquellos que han capitaneado el hundimiento. Hasta quien les vendió los títulos de propiedad, Utz Claasen, afirmó en un momento dado que «quien es parte del problema, no puede ser parte de la solución». Parece mucho pedir que el mallorquinismo presente, menos numeroso que el latente, que también existe, deposite sus esperanzas de reconstrucción en las mismas personas que las han destruido. Usted no lo haría en ninguna de sus otras empresas. Y si, un club de fútbol no es como otra cualquiera de ellas, algo que ustedes no han aprendido en dos lustros.
Atentamente, s.s.s
