Adios sin tristeza

Los directores deportivos no deben hablar mucho de puertas para afuera, pero precisan no solamente de grandes conocimientos, sino de un buen equipo de ojeadores y consejeros de su máxima confianza. En su momento Nando Pons logró reunir en el Mallorca un extraordinario equipo -Siviero, Molina, Magaña, Navarrete, Magdaleno,….- a algunos de cuyos minuciosos informes tuve acceso. Muchas veces era imposible fichar a más de un recomendado debido a la competencia de otros clubs o por cuestiones puramente económicas.

Aunque fuera Javier Recio quien recomendara la contratación de Pablo Ortells como director de fútbol, estaba claro que sus días estaban contados. De hecho lo estaban desde que aceptó vivir a la sombra de Maheta Molango y consentir reglas del juego improcedentes en el mundillo de los agentes e impopulares entre los propios jugadores. Jugarretas como las practicadas con Joan Sastre, Aleix Febas o Antonio Sánchez en las que, como los pimientos de Padrón, unos picaron y otros «non», solo sirvieron para cerrar algunas puertas en otros tantos despachos sin que el ahora cesante tuviera el valor de abrir la boca. Tendrá que hacerlo en cuanto el juez tenga que recabar su declaración en la demanda del ex futbolista y ahora agente Dani García Lara, pendiente de juicio.

Nadie, salvo quizás algunas amistades próximas al presidente o su familia, llorará la salida de este hombre cuyos fiascos han sido claramente inferiores a sus aciertos, con el sabor amargo que deja pensar que no denunció ni los abusos, ni operaciones inexplicables. La lealtad es noble, pero la fidelidad es perruna. Una cosa es no morder la mano que de ta da de comer y la otra pasar por tonto. Recio ha pasado por Son Moix sin dejar huella, como un fantasma.