Aficiones sin causa

La Liga de Fútbol Profesional aplica desigualmente el reparto del dinero que envía a los clubs al menos en el apartado en el que considera el número de habitantes de cada ciudad. Salen beneficiados injustamente equipos como el Getafe o el Rayo Vallecano e incluso el Espanyol en Barcelona o el Levante en Valencia, puesto que sus cómputos contabilizan en base a los ciudadanos de sus capitales aunque resulta evidente que Vallecas o Getafe no son Madrid, ni Cornellá es la Ciudad Condal u Orriols la del Turia.

No obstante y antes de enarbolar la bandera de la injusticia, conviene aclarar que el Mallorca ocupa la décimo cuarta posición por su número de abonados entre los veinte equipos que han competido esta última temporada en primera división. La Real Sociedad es un verdadero paradigma de fidelidad y entrega de su gente con más de 37.000 abonados, pero ejemplo aparte y en términos comparativos el escaso imán que ejercen los americanos desde Son Moix  se demuestra con los 12.000 socios del Alavés, los 16.000 del Cádiz, los 17.000 del Celta o los 20.000 de Osasuna en comunidades más pequeñas, sin hablar del Villarreal que alberga en El Madrigal a casi la mitad de sus vecinos.

Hace ya algunos años un amigo me hizo notar que el número de mallorquines y/o palmesanos que el domingo por la noche y el lunes preguntan el resultado del Mallorca supera de largo la capacidad de su estadio a medio llenar. Puede que tuviera razón, pero este baremo no se contempla. Al otro lado de la Via de Cintura me dijeron que el Atlético Baleares tiene mucha afición, pero está dormida. Es lo que tiene el sueño.