Antifútbol (1-0 en el «Alfonso Pérez»)
Gatefe y Mallorca salieron con sus cartas de no perder, pero la baraja se rompió cuando a los 63 minutos Russo fue expulsado por doble amarilla al interponer el brazo, ¿pegado al cuerpo?, en un tiro de un atacante azulón y aunque el penalti lo rechazó Sergio Rico por dos veces, los locales aprovecharon su superioridad numérica para introducir cambios ofensivos que cambiaron el marcador en un despiste defensivo letal.
ALINEACIONES:
Getafe C.F.- D. Soria (1), Damián (1), Djené (2), Okay (0), Mitrovic (1), Olivera (1), Maksimovic (1), Aleñça (1), Arambarri (1), Sandro (0) y Enes Unal (0).
Tras el descanso, Iglesias (1) por Damián y Mayoral (2) por Sandro. Minuto 70, Oscar Rodríguez (1) por Okay y G.Villar (2) por Arambarri. Minuto 89, F.Luis (-) por Aleñá.
R.Mallorca.- S.Rico (3), Gio (1), Russo (0), Baba (2), Oliván (1), Maffeo (2), Dani Rodríguez (0), Battaglia (0), Salva Sevilla (1), Fer Niño (0) y Muriqi (0).
Minuto 56, Angel (1) por Fer Niño. Minuto 85, K-in Lee (-) por Salva Sevilla, Kubo (-) por Dani Rodríguez y A.Sánchez (-) por Battaglia.
ARBITRO:
Mateu Lahoz (1), de Valencia. Hay partidos en que la permisividad no es aconsejable y este era uno de ellos. De haber impuesto firmeza antes no hubieran llegado cuatro amarillas de golpe en una tangana con Russo, Gio, Sandro y Enes Unal en los papales principales. También fueron amonestados Damián y Arambarri por el Getafe, así co Salva Sevilla y Dani Rodríguez en otros lances del juego. Discutible el penalti por mano, brazo o codo de Russo, señalado desde el VAR y que supuso la segunda amarilla y expulsión del central. Enes Unal lanzó el máximo castigo, rechazó Sergio Rico, remató Aleñá y volvió a rechazar el portero.
GOL:
Minuto 81, en una de las pocas acciones combinadas de todo el partido, tocan en un lateral Gonzalo Villar y Mayoral, el primero acaba filtrando un pase sobre el segundo que gana la espalda de Gio y Battaglia y bate por alto a Sergio Rico. 1-0
8.946 espectadores
TAN VIEJO COMO EL FUTBOL
Ir a por el empate casi siempre ha tenido malas consecuencias. Si el miedo a perder se impone a la ambición e incluso la necesidad de ganar, peor aún. Y ese fue el planteamiento de ambos contendientes desde el primer minuto. El Mallorca sin ambición ofensiva, con todos sus efectivos por detrás del círculo central, y el Getafe lento y sin circulación de balón, obligado a un juego directo inútil. Azulones y rojillos plantaron cinco defensas, con Baba por un lado y Okay por el otro, incrustados entre sus habituales centrales, tres centrocampistas, salvo Salva Sevilla entre los visitantes, más dedicados a contener que a crear y desdoblarse, con dos delanteros a la deriva y a la espera de alguna asistencia imposible. Durante una hora nadie corrigió el guión, síntoma de la escasa confianza de los técnicos en sus respectivos mimbres.
Este empate a cero visualizado desde los banquillos como solución a las grietas defensivas de sus escuadras solo se podía quebrar como producto de un error inesperado, improbable dada la renuncia de los zagueros a practicar algo distinto de quitarse problemas de encima, o a balón parado. Los de Javier Aguirre, atrincherados de medio campo para atrás con Muriqui como baluarte aéreo en parcela propia pero no en la ajena, no aprovechaban ni una sola falta cercana o alguno de los dos únicos saques de esquina forzados. Ni locales ni forasteros iban más allá del más genuino antifútbol: faltas, se llegaron a señalar treinta, imprecisiones, pelotazos a tente tieso.
Pero sucedió aquello que se barruntaba. En medio de la espesura la caída de un rayo despejó la maleza. Mateu Lahoz no vio una de esas manos interpertables en el área, pero el catalán Estrada Fernández infirió algo distinto. El penalti no tuvo consecuencias gracias a la intervención de Sergio Rico, pero si la tarjeta roja por doble amonestación de Franco Russo. El mejicano, tranquilizado por el desenlace, no movió pieza; pero Quique Sánchez Flores, si. Mientras Battaglia retrocedía una línea y el medio campo quedaba al cuidados de dos compañeros ya cansados, Dani y Salva, desde el banquillo del anfitrión salían los jugones que incomprensiblemente no lo habían hecho desde el principio. Oscar Rodriguez y Gonzalo Villar tomaron el mando y este último trazó con Mayoral, más listo y menos peleón que Sandro, una jugada de tira líneas que decidió la contienda.
Faltaban cinco minutos cuando el tigre de Betanzos, últimamente sin garras, y Sevilla, ayer con plomo en las botas, fueron reemplazados por Kubo y Kang-in Lee. Battaglia se fue a los vestuarios de donde nunca debió salir. Pero ya era muy tarde. La suerte estaba echada. La del campeonato todavía no, pero………

