Asimétrico y atípico
Lo primero que hago constar una vez sorteado el calendario de la próxima temporada en primera división es que no me he fijado en las fechas, ni me interesan, de los llamados derbis Real Madrid-Barça ni Atlético de Madrid-Real Madrid. Como tales me llaman la misma atención que los Betis-Sevilla, Barça-Espanyol o Athletic-Real Sociedad. Ya sé que a Movistar no, pero es que cada año el mismo cuento ya me aburre.
Además de asimétrica, esta agenda de la temporada en ciernes es atípica, por decirlo suavemente. Con el fin de complacer a la FIFA y no asaltar el carro de la diligencia que hace la travesía Qatar-Suiza, el «espectáculo» se detiene el 9 de noviembre, jornada 14, y no reaparace hasta 41 días después. Habrá partidos intersemanales en cinco ocasiones, dos antes del parón y tres después y, sí, seguirán los paréntesis en octubre y marzo para disfrute de las selecciones y goce de la UEFA y demás consorcios. No consta que Piqué comercie la publicidad.
Comulgo con Héctor Cúper cuando afirmaba que al final tienes que jugar contra todos dos veces, por lo que el sorteo es lo de menos. Pero también creo que entretiene a los aficionados y se hace acreedor a un somero estudio y análisis por parte de entrenadores y técnicos por cuestiones de preparación y planificación. Claro que con este «ora jugamos, ora no» de esta campaña van a tener que aprender encaje de bolillos.
Para los pusilánimes, el Mallorca se las verá con el Real Madrid, el Barça, el Sevilla, el Villarreal, el Atlético de Madrid y la Real Sociedad este mismo año, el 2022. Tras un enero relativamente calmado, febrero es para no deseárselo ni a tu peor enemigo: el vigente campeón en casa, al Ramón Sánchez Pizjoan y el «Submarino amarillo» de Porcelanosa. La recta final, propicia para evitar el descenso, aunque con dos salidas complicadas, el Wanda en medio de las diez últimas citas y el Nou Camp en la penúltima.
No sufridores, ¡absténganse!.
