Astros, estrellas y estrellados
No salgo de mi asombro al comprobar lo poco preocupados que se muestran tanto Alfonso Díaz, CEO del Mallorca y Pablo Ortells, director de fútbol, alabarderos del señor Kohlberg, ante el desastre que ellos mismos han creado y siguen provocando.
Produce vergüenza ajena que el primero de ellos, cuya dimisión ya reclamaba la afición ante las puertas del Consulat de la Mar a su regreso de la final de Copa del Rey, se encomiende a la «conjunción de los astros» (Ultima Hora de este jueves 21 de may0) para conservar, no conquistar, la primera división, patrimonio del dueño y presidente tan contento con el trabajo de demolición que han perpetrado.
Si sonrojante fue la aparición del entrenador Martín Demichelis justo después de desperdiciar escandalosamente la penúltima bala en el estadio del Ciudad de Valencia solo cuatro días después de confesar «hemos tirado a la basura» el partido de Getafe, Emaya no va a dar abasto, peor ha sido que quien le contrató haya reconocido haber mantenido conversaciones para su continuidad antes del funeral, dios no lo quiera, del próximo sábado. Será para agradecer al argentino su disposición a firmar un contrato de tres meses sin nada que perder: si el equipo se salva, un héroe y si no, ya sabemos que era complicado.
No debe haber nada tan humillante que aceptar un duelo a vida o muerte y que tu pistola la tenga que disparar otro.
Mi afición por la astrología no me da para entender sobre alineación alguna. No soy Nabucodonosor y me he quedado a duras penas en la osa mayor y la osa menor. En cuanto a lo que nos ocupa, no me cabe ninguna duda de que en la jaula de grillos de Son Moix saben más de astrología que de fútbol.