Business is business

No procede entrar en una discusión tan bizantina como si Vicente Moreno ha obrado bien o ha obrado mal. Ha actuado como lo que es, un profesional hecho y derecho. Nada más. Quien quiera fabricarse un fútbol irreal e idílico a base de sentimientos inherentes a un cuento la factoría Disney y vivir en este mundo de fantasía, perfecto. Todos somos casi libres. Pero si Maheta Molango al ser cesado solamente dijo aquello de «business is business», poco hay que añadir. Sin olvidar, claro, los desplantes y desprecios del entonces máximo ejecutivo de la SAD y primer representante de la propiedad en cuyo nombre hablaba cuando recordó que quien fichaba era él y el técnico debía limitarse a entrenar. ¿Resultado?: en marzo comunicó su deseo de no terminar su contrato y el club lo filtró a dos jornadas de terminar la competición con el único fin de desacreditar su figura. Luego aceptó un proyecto del Espanyol. Los chinos han ganado la batalla a los americanos (gracias Emilio). Punto pelota.

Nada que añadir, particularmente me importa un pimiento si ha pagado el Espanyol, lo ha hecho él y cuánto. Son operaciones si no habituales, pasó con el pase de Rubi al Betis, ha pasado ahora y seguirá pasando hoy y mañana igual que lo hizo ayer. Ni homenajes, ni jaculatorias, ni tampoco maldiciones. Llegó hace tres años, cumplió su trabajo con nota y, en suma, prestó un servicio y cobró por ello. Ni una coma fuera de lo común. Así es el fútbol, así es la vida y allá cada cual con los posters que desee colgar en su habitación. ¡Suerte al sustituto y que tenga claro cómo, cúando, y por qué se mete donde se mete!. El pájaro nunca es el malo del guión, sino quien fabrica la jaula.