Cambio para bien
Al contrario de lo sucedido bajo la gestión de Maheta Molango, con Javier Recio en la dirección deportiva, la planificación de la plantilla del primer equipo del Mallorca ha sido bastante mejor que las de temporadas atrás. Ignoro en qué medida ha participado Luis García Plaza en su confección, pero Ignacio Ortells no ha dejado descubierta ni una sola posición. El técnico quería bandas y se las ha traído. Siempre hay un pero que en este caso es el delantero centro, pero los goles se pagan y los magnates chinos del Espanyol manejan un presupuesto que seguramente triplica el del Mallorca. Y aun así el entrenador ha colocado la orquesta de manera que el «nueve» no sea una referencia indispensable y el equipo se construye a partir de una columna vertebral muy clara: Reina, Raillo, Salva Sevilla y Dani Rodríguez, cuya eficacia hasta el momento suple la de cualquier «killer» que se precie y, créanme, en Segunda no hay muchos.
Las once jornadas transcurridas no permiten hacer vaticinios acerca de la clasificación final. Quedan muchos partidos y el mes de junio anda lejos, demasiado para no tener en cuenta las vicisitudes que pueden transformar a todos los participantes en forma de sanciones, lesiones, etc. Cada uno es muy libre de hacer sus cábalas y señalar a sus favoritos, hay que entretenerse de algún modo. Lo importante es que a excepción de la propiedad, muy parca a la hora de definir su proyecto, el resto parece tener las ideas muy claras de lo que hace y quiere desarrollar. Podrá salir bien o mal e incluso regular, pero, salvo pecados leves, en términos generales la prepotencia ha sido relevada por la sensatez, sobre todo a pie de campo. Sin olvidar que en este negocio lo que hoy es blanco mañana puede convertirse en negro y nunca, nunca, hay grises.

