CARNE DE SEGUNDA (3-1 en el Coliseum)
Un regalo de Luvumbo, el gran descubrimiento, a los 4 minutos, con todo a su favor para encarar al portero en lugar de cederle el balón, fue el preámbulo del segundo obsequio de la noche, esta vez de Leo Román, indeciso cuando tiene que salir y generoso cuando no tiene que hacerlo, que profetizaron una debacle digna del descenso. Satriano, en otra cantada general de la defensa y el guardameta, abrió el marcador a los 13 minutos. El mismo jugador, después de un remate de Muriqi al travesaño en el único tiro del Mallorca, gol de consolación aparte, aumentó la ventaja antes del descanso. Romero, al cabecear el saque de una falta botada por Luis Milla, sentenció a los 62 minutos y dos más tarde, Mascarell, también a balón parado, maquilló la derrota.
ALINEACIONES:
Getafe C.F.- David Soria (1), Damián (1), Djené (1), Romero (1), D.Duarte (1), Iglesias (2), Luis Milla (2), Nyom (1), Arambarri (1), Satriano (2) y Mario Marín (1).
Minuto 64, Davinchi (1) por Nyom. Minuto 70, Boselli (1) por Djené.
R.C.D. Mallorca.- Leo Román (0), Maffeo (0), David López (0), Valjent (0), Orejuela (0), Mascarell (1), Luvumbo (0), Sergi Darder (0), Morlanes (0), Muriqi (0) y Jan Virgili (0).
Minuto 45, Pablo Torre (1) por Luvumbo. Minuto 65, A.Sánchez (0) por Sergi Darder y Asano (0) por Jan Virgili. Minuto 78, Abdón (-) por Morlanes.
ARBITRO:
Juan Martínez Munuera (2), de Alicante. Benévolo y patriarcal, dadas las circunstancias. Señaló con falta todos los contactos y se evitó problemas. Amonestó a Domingos Duarte, Davinchi y Mario Martín del Getafe, así como a Pablo Torre, Mascarell y Maffeo del Mallorca. 17 faltas favorables a los locales y 15 para los visitantes.
GOLES:
Minuto 13, Nyom se cuela por la derecha en carrera, centra raso cerca de la línea de meta, donde portero y zagueros se inhiben para que Satriano marque a placer. 1-0
Minuto 40, en un balón largo con ventaja para Valjent, Leo Román sale sin comunicación con su compañero, cuya cesión le pilla fuera de portería y Satriano marca a portal vacío. 2-0
Minuto 62, Romero de cabeza al transforma un centro de Luis Milla a balón parado. 3-0
Minuto 64, Pablo Torre saca una falta que cabecea Mascarell en el punto de penalti. 3-1
El Getafe sacó tres córners por otros tantos en su contra.
BILLETE AL DESCENSO
Si no lo había hecho antes, el Mallorca sacó ayer billete para viajar a segunda división en clase preferente. No era el momento para cambios de dibujo, ni experimentos. Demichelis, probablemente más influido por las victorias del Levante, Sevilla y Espanyol que consciente de las limitaciones de los suyos quiso apostar por la juventud, Orejuela, y la ciencia, Morlanes, Darder y Mascarell, con un cambio de dibujo, esta vez un 4-3-3, seguramente poco ensayado. La segunda aventura del técnico en la que remueve todo el equipo para suplir una baja, en esta ocasión la de Samu. No salió bien en Vitoria y aun peor en el Coliseum, donde Bordalás había estudiado bastante mejor a su invitado que el argentino a su anfitrión.
La presión adelantada que había concedido réditos en partidos precedentes la llevó a cabo el Getafe, que convocó con ella el fantasma de aquel equipo que dejó Arrasate. Pases horizontales sin objetivo definido para el fútbol combinativo que moría inevitablemente al alcanzar el círculo central después de interminables pases entre David López y Valjent sin encontrar movimiento ni línea de pase para ganar terreno enemigo. Todos los duelos se tiñeron de azul hasta recordar lo fácil que es para cualquiera contrincante batir la portería mallorquinista. Un problema, el del concepto defensivo, que el sustituto del de Berriatua en el banquillo no ha logrado inculcar desde hace ya 10 jornadas.
Con nada, los madrileños se encontraron con el lance decantado a su favor. Les bastó un poco más de intensidad, ninguna concesión y una idea precisa del trabajo colectivo e individual en medio del desbarajuste imperante en la escuadra balear, un flan en la retaguardia, ninguna creatividad en el centro del campo y un ataque anulado por las bandas y Muriqi, solitario, cual naúfrago en el océano. Imagen evidente de un serio aspirante a segunda división cuyas costuras provisionales saltaron por los aires.
Si el comienzo había sido malo, los cambios empeoraron el paisaje. Con medio equipo de inferior categoría y relevos de alguna incluso de menor nivel, abrazar la permanencia sería un milagro indigno de la pésima gestión económica, social y deportiva más pendiente del dinero y fiestas tan precipitadas como inoportunas, que han señalado la cuesta abajo.
