Cesiones, FIFA y Kubo

Además de Asensio, Ceballos y Mayoral, entre otros, el Real Madrid se habría planteado traspasar a Take Kubo después de cuatro infructuosas cesiones al Mallorca, Getafe, Villarreal y otra vez en Palma. Tiene dos años más de contrato pero no ha progresado según lo esperado, no tiene sitio en Valdebebas y las nuevas normas de la FIFA en cuanto a cesiones de jugadores no aconsejan un nuevo préstamo. Conocedor de tal posibilidad y pese a las altas pretensiones económicas del nipón, dos millones por temporada, Pablo Ortells inició conversaciones para sopesar una posible transferencia, pero a Javier Aguirre no le gusta y de hecho apenas contó con él en los últimos encuentros, los más decisivos. Se da la circunstancia de que él y Sergio Rico fueron los dos únicos futbolistas ausentes de la fiesta que se celberó hasta altas horas para celebrar la permanencia y en la que si estuvo el resto de la plantilla, cuerpo técnico e incluso el CEO, Alfonso Díaz y el director de fútbol.

La normativa internacional, que cada federación deberá adaptar a sus reglamentos internos, tiende a que ningún club puede ceder a más de tres jugadores y disponer del mismo número en calidad de cedidos. Sin embargo se establece una escala gradual muy amplia ya que este número será de ocho desde el 1 de junio del 2022 al 30 de junio del 2023 y de seis en el ejercicio siguiente, hasta el 2024. La pretensión es alcanzar el objetivo en el 2026 cuando el Mundial se celebre en Estados Unidos, México y Canadá.

La nueva regla afecta sobre todo a los clubs más grandes y a determinados representantes. Los presupuestos de los más pequeños no permiten alimentar carteras de futbolistas para mantener tal comercio de profesionales. Sin embargo el Mallorca mismo tuvo hasta hace unas semanas a Sergio Rico, Maffeo, Battaglia, Kubo y Fer Niño, cinco miembros de su nómina en concepto de préstamo, un veinte por ciento del vestuario. Mucha tela. En cualquier caso y en este subterráneo mundillo lo que hoy es blanco, mañana sale negro y los poderoros nunca pierden. Como en la vida misma.