Reivindicación (0-2 en el Reale Arena)

El Mallorca se reivindicó ante la Real Sociedad y esta vez sin recurrir a los penaltis como ocurrió en la pasada Copa del Rey. A los 19 minutos Larin transformaba una magistral asistencia de Sergi Darder silenciando las críticas que ambos han recibido; luego, recién iniciado el segundo período, el propio «artanenc» redondeó el resultado con un tiro desde el interior del área que sorprendió a Remiro. Se restauró la firmeza defensiva sin que Greif tuviera que intervenir en más de dos ocasiones, muy meritoria la segunda al desviar un cabezazo a bocajarro de Martin a la salida de un córner.

ALINEACIONES:

R.Sociedad.- Remiro (0), Aramburu (0), Jon Martin (1), Aritz (1), Aihen (1), Zubimendi (1), Sucic (0), T.Kubo (1), Marín (0), Barrenechea (0) y Oyarzábal (0).

Tras el descanso, S.Gómez (1) por Barrenechea. Minuto 55, Orkarson (1) por Sucic. Minuto 71, Mariezkorena (1) por Kubo y Olasagasti (0) por Marín.

R.Mallorca.- Greif (2), Maffeo (3), Valjent (3), Raillo (2), Copete (2), Mojica (2), A.Sánchez (1), Samu (2), Dani Rodríguez (1), Sergi Darder (3) y Larin (2).

Minuto 71, Mascarell (1) por Dani Rodríguez. Minuto 78, Abdón (-) por Larin. Minuto 83, Mateu (-) por A.Sánchez y Lato (-) por Mojica.

ARBITRO:

Munuera Montero (3), de Jaén. Sin más que algún ligero error, un pisotón de Aramburu a Dani mereció algo más que la evidente infracción, dio un curso de arbitraje: parar cuando hay que hacerlo, dejar jugar en caso contrario, no dejarse engañar ni imponerse a base de tarjetas y aspavientos. Señaló 13 faltas a favor de la Real y 11 en contra. Amonestó a Aramburu y Oyarzábal, así como a Maffeo, en este caso por su genio y figura. Anuló un gol a la Real por fuera de juego de Oyarzábal, minuto 12.

GOLES:

Minuto 19, Barrenechea se equivoca en un cambio de juego, se aprovecha Sergi Darder robando la pelota en tres cuartos de campo y asiste por bajo el desmarque de Larin que toca suavemente ante la salida de Remiro, que roza lo suficiente para hacer imposible la llegada de dos de sus compañeros antes de que el balón bese la red. 0-1

Minuto 46, Dani Rodríguez logra profundizar sobre Sergi Darder en la banda izquierda y el mallorquín se adentra en el área y en lugar de centrar, ensaya un tiro raso que sorprende a Remiro y se cuela a pesar de que llega a tocar el cuero. 0-2

Seis corners sobre la meta de Greif y tres en la contraria.

DESCENSO BORRADO

Ahora sí, la posibilidad de una de las tres últimas posiciones de la tabla se aleja de cualquier amenaza imprevista gracias a tres puntos merecidos por el equipo de Arrasate que recordó al de principio de campaña y se reivindicó como conjunto y a título individual.

Sergi Darder, de nuevo el que asombró como faro del Espanyol, demostró que no es el problema, nunca lo ha sido, sino la solución. Dentro de un equipo con una salida desde atrás bastante complicada y excesivamente acostumbrado, sino acomodado, al recurso fácil de buscar la referencia de Muriqi, el de Artá se erigió en el futbolista solidario para colaborar en la contención pero, sobre todo, en el líder capaz de sacar del atolladero a sus compañeros y llevarlos hacia adelante con sentido común y, a veces, incluso con peligro.

El anfitrión, bien contrarestado, cayó en la red que comenzaba a tejerse por las alas, con Mojica siempre muy encima de Kubo y Maffeo que terminó desesperando a Barrenechea, sustituido por depresión después del intermedio. Sustanciales, en ambos casos, las coberturas de Valjent y Copete, además de la primera línea de defensa a cargo de Antonio Sánchez y Samu. El primero a la media hora y Abdón en el tramo final, pudieron obtener un marcador más llamativo de no haber precipitado sus remates cuando tenían tiempo de parar, templar y marcar.

Sin grietas ni espacios, los txuriurdin trataban de someter al visitante a base de un acoso por tierra y aire sin más resultado que un gol anulado a Oyarzábal por fuera de juego sin haberse movido el luminoso y dos intervenciones de Greif, las únicas, una a tiro del mismo rematador y otra al desviar un cabezazo de Martin sobre la frontal del área pequeña que el eslovaco desvió en un alarde de reflejos.

Pero, al contrario que en lances precedentes, el mejor Mallorca apareció a partir del segundo gol. Los zagueros fueron solidarios y expeditivos según requería cada acción, pero también trataron de retener la posesión del esférico hasta terreno enemigo, creando líneas de pase, movimientos y avances para evitar que el acoso propio del perdedor se convirtiera en agobio para el vencedor. Lo resumió el más destacado: lo más importante, mantener la portería a cero.