Comité si, pero no de sabios
Me parecería muy bien que los árbitros de fútbol se montaran su propio chiringuito siempre y cuando no tuvieran que depender de la Federación Española o la Liga Profesional, que no es el caso. Mientras eso no suceda, el Comité Nacional que preside Carlos Velasco Carvallo no es muy diferente al que sobrevivió a los mandatos de Sánchez Arminio o José Plaza, pues siguen navegando a bordo de la nave del misterio, que no es la de Iker Jiménez, sino la de sus extraños designios y sistema de puntuaciones por los que, entre otras historias, deciden los ascensos y descensos de sus colegiados. Ahora con un añadido: a los que bajan de categoría por malos los destinan al VAR, por lo que resulta aun peor.
Es lo que acaba de suceder con Santiago Varón Aceitón, del Comité Balear, cuyo ascenso a Segunda fue aireado por el clan de Bunyola, Bestard y Riera Morro, con bastante más ruido que el armado con motivo de su hibernación en la cabina de vídeo cara a la próxima temporada. Le acompañará Areces Franco, el asturiano de solo 35 años al que de poco ha servido la influencia de su paisano Diaz Vega, uno de los validos del presidente. No es menos cierto que también acaba de supervisor en pantalla alguno bueno, caso de González González, que abandona la primera división por edad.
Pero observemos movimientos tan curiosos como los del navarro Prieto Iglesias, ascendido a la élite las mismas veces que le han devuelto donde estaba, dos. Es pésimo, lo saben hasta en Pamplona, de donde procede, pero ¿se han equivocado cada vez que lo subieron o lo hacen siempre que lo bajan?. Ahí dejo caer el contrasentido.
