CON LA MIEL EN LOS LABIOS (1-1 en Ipurua)
El Mallorca, que pudo sentenciar en la primera parte y amarró la victoria hasta el minuto 92, acabó cediendo el empate a un Eibar dominado antes del descanso y que aprovechó el bajón fisico visitante para reaccionar después con el viento arbitral a su favor. Después de cuatro ocasiones claras y tres postes, Adrián Fuente abrió el marcador a los 51 minutos, a los 80 Arnau Tenas paró un penalti, pero no pudo con el segundo castigo máximo a los 92.
ALINEACIONES:
S.D. Eibar .- Magunagoitia (2), Alvaro (1), Arbilla (1), Elguezábal (1), Bernat (1), A. Garrido (1), Madariaga (1), E.Ares (2), I.Gil (1), Guruzeta (0) y Bautista (0).
Minuto 46, Nolaskoain (1) por Elguezábal y Marton (2) por Bautista. Minuto 65, Pejiño (1) por Guruzeta. Minuto 70, L.Nuñez (1) por Madariaga. Minuto 75, Arana (1) por Arbilla.
R.C.D. Mallorca.- A.Tenas (3), John (1), Valjent (1), Raillo (2), A.Moreno (1), A.Sánchez (2), A.Sala (1), P.Torre (1), Luvumbo (1), Fuentes (2) y A.Liso (3).
Minuto 62, Guille (1) por P.Torre. Minuto 70, Darder (0) por Luvumbo y Lato (1) por A.Moreno. Minuto 84, Buksa (-) por Fuentes y Calatayud (-) por A.Sala.
ARBITRO:
Iosu Galech Apezteguía (0), de Pamplona. Justificó con creces su descenso a Segunda. Influyó decisvamente en el resultado al señalar un penalti de John, al entrar a ras de suelo a Aleix cuando éste ya había disparado fuera. Duplicó su error al expulsar al defensa dejando al Mallorca en inferioridad. Había convertido un saque de puerta con tarjeta amarilla, en una pena máxima con roja. Pulido Santana en el VAR no intervino. Luego acertó en el segundo castigo, sin cartulina alguna. Antes impartió cátedra de confundir faltitas con infracciones en un alarde de impericia y falta de criterio. Fuentes, Luvumbo, Raíllo y Abdón, este desde el banquillo, pagaron los platos rotos con amonestaciones que, por los locales solo vio Adu Ares por protestar. 14 faltas, penaltis incluidos a favor del Eibar y 8 para el Mallorca.
GOLES:
Minuto 51, Liso gana una pugna a Alvaro, y su centro rebasa a Magunagoitia para que Fuentes remate a placer. 0-1
Minuto 92, derriban a Adu Ares dentro del área e Ivan Gil transforma engañando a Tenas. 1-1
El Mallorca botó 7 corners y recibió 5.
FALTO LA PUNTILLA
Aunque haya quien no lo entiende y por injusto que pueda parecer, la historia no se escribe con lo que pudo suceder, sino con lo que realmente ocurre. Viene a cuento el tópico de que paga quien perdona, porque el Mallorca pudo decidir el resultado en el primer acto de la representación no solo por las oportunidades que creó y malogró la mala fortuna, sino porque superó al anfitrión en todos los órdenes.
Tuvo que recurrir al juego directo en varias ocasiones, pero controló el partido desde el centro del campo con Antonio Sánchez renacido, Alex Sala cubriendo más territorio del que nos tiene acostumbrados y un desconocido Adrián Liso año y señor de su banda. El portero y el travesaño impidieron llegar al intermedio con al menos dos goles en el saco a la par que Arnau Tenas no había entrado en calor. Dicen quienes dominan el toreo que un mal estoque desluce con frecuencia el arte de una faena. A los de Luis García les faltó la puntilla.
Cuando Adrián Fuentes superó al fin la línea de meta, parecía que el paisaje se aclaraba sin remedio. Aranbarri relevó al delantero centro, lento y estático, para meter a Marton, más veloz y atento a los espacios. Pronto relevó a los extremos, intercambiando al final a uno de ellos Adu Ares que, brilló a pierna cambiada primero debido al cansancio de John y después a la bisoñez de Calatayud. Pero el agotamiento había hecho mella en la línea media bermellona, donde Pablo Torre había desaparecido, Alex Sala acusaba el esfuerzo y Antonio Sánchez no daba abasto.
La recta final del encuentro fue un despropósito, protagonizado en parte por el árbitro, que los tardíos recambios debidos a la entrada de Lato, Sergi Darder y Guillermo no lograron remediar. La idea era defender con balón, pero es una práctica peligrosa cuando las fuerzas no responden y el riesgo de perder la pelota en zonas comprometidas deviene en ansiedad y precipitación. Una lástima que parar un penalti y no sentenciar al enemigo herido, costaran dos puntos y amargaran el sabor de un triunfo merecido, pero el fútbol no sabe nada de merecimientos ni de justicia.

