Cort sobrevalora el club, pero no el Lluis Sitjar
No he entendido muy bien la reunión de hoy en Son Moix entre el Ajuntament de Palma, el Mallorca y los copropietarios del Lluis Sitjar para formular una vez más una oferta, se supone que a la baja, por la venta de sus títulos, que pasarían a propiedad municipal y, de rebote, al club que explota ya el multiusos actual en régimen de concesión casi vitalicia.
Básicamente no lo comprendo porque, inmerso en la Asociación o no, cada titular puede vender sus acciones al precio que le dé la gana. Hubo quien las regaló como el ex presidente Miquel Contestí entre otros. De haber sabido que el club acabaría en manos de financieros norteamericanos quizás él y otros se lo hubieran pensado mejor. Es una especulación. Lo sé.
No tengo la menor idea de cuál es el valor de cada documento, si el que en su día ofreció la ex alcaldesa y actual delegada del Gobierno, Aina Calvo de unos 17 mil euros por cabeza, los 27 que en su día tasaron sus poseedores o los 14 que ya puso sobre la mesa el señor Hila que, podrían reducirse a algo menos de 10. Ni idea. Desde luego más que los dos mil ofrecidos en su día por Maheta Molango. Lo que sin embargo tengo claro es que se habla mucho y se avanza poco porque pasar ante los copropietarios una bandeja de caramelos con un asiento en el ahora llamado Visit Mallorca por 25 años es querer enduzarlos con algo que ya tienen y paladean cuando quieren. Salvo que alguien haya planteado regresar a los tribunales de justicia para resucitar viejas sentencias.
Desconozco, insisto, el resultado y el balance de la reunión, pero en esta época de noticias preocupantes, postureo inquietante e informaciones filtradas, casi se respira una ligera brisa si recordamos la libertad de cada uno para hacer con sus propiedades lo que le dé la gana. ¿O no?.
