Cruce de irregularidad
El Valencia, como el Mallorca, ha tenido un comienzo irregular. Hay que atribuirle a su técnico, Rubén Baraja, el mérito y la valentía de haber confiado en jugadores muy jóvenes que le han respondido con buenas actuaciones y han dotado a un equipo deprimido, en una escuadra intensa y más atrevida; dieron buena cuenta del Atlético de Simeone en Mestalla y, por el contrario recibieron un severo castigo ante el Betis en Heliópolis.
Viajan con problemas en defensa por las lesiones de Diakhaby y Gayá, compensadas en el bando local por las de Maffeo y Raillo. La recuperación de Thierry y Foulquier se alinean igualmente con la sorprendente mejoría de Jaume Costa. Este baile en la puerta de la enfermería complica las previsiones para el espectador, pero no los planes que se pergeñan en la mente de ambos técnicos.
Si la cosa funciona es el título de una de las numerosas películas de Woody Allen, aunque no va de fútbol. Probablemente es lo que piensa Javier Aguirre en relación al partido de los suyos en Vallecas. «Antonio Sánchez y diez más» ha anunciado en rueda de prensa. Su oponente, «el Pipo», está en el camino inverso tras el varapalo de la pasada semana. Lo que si le va bien es la aportación de los flamantes internacionales sub-21, Fran Pérez, Diego López y Javi Guerra, a quien conviene mantener alejado del área en todo momento dada su especialidad en la puntería a larga distancia. Pepelu y Almeida, buenos centrocampistas, ponen la luz y mejor no perder de vista a Hugo Duro, en principio su único delantero nato.
¿Mantendrá el «Vasco» el 4-4-2 de la visita al Rayo?. Haga lo que haga estará mal si el resultado no acompaña y será un genio por encontrar la tecla en caso contrario. La ley máxima de este deporte muchas veces injusto que excita el morbo de las masas. Sea como sea, cerrar la novena jornada sin más de siete puntos y a las puertas de un parón equivaldría a algo más que una llamada de atención.
Debuta en Palma Hernández Maeso, el extremeño recién ascendido que dirigió el grave tropiezo de Granada el 26 de agosto. No tuvo la culpa. Acertó en los dos penaltis señalados. Se excede en las tarjetas, 33 en cuatro partidos, cual corresponde, por habitual, a los más novatos. Pero, salvo humana mala tarde, es un buen colegiado. Será su quinta actuación en Primera con un balance de dos victorias locales y dos empates.

