Cuesta abajo (4-3 en Balaidos)
Un penalti en cada área en las postrimerías del partido decidió un marcador forjado por groseros errores defensivos en ambos bandos. El Mallorca, que siempre fue a remolque del resultado, corrió tras el balón para aprovechar algún robo en zona de tres cuartos y la extremada lentitud del Celta, encomendado a la posesión y la conocida y reconocida influencia de su ídolo y estrella: Iago Aspas.
ALINEACIONES:
R.C. Celta.- Dituro (1), H.Mallo (1), Aidoo (0), Araujo (1), J.Galán (1), Cervi (1), Beltrán (1), Brais Mendes (1), Denis Suárez (1), Galhardo (1) y Iago Aspas (2).
Minuto 62, Tapia (1) por Beltrán y Santi Mina (1) por Galhardo. Minuto 73, Solari (1) por Cervi.
R.Mallorca.- S.Rico (1), Maffeo (0), Valjent (0), Raillo (1), J.Costa (1), Baba (1), A. Sánchez (1), Gio (1), Kubo (1), Dani Rodríguez (0) y Muriqi (0).
Minuto 66, Salva Sevilla (1), Kang-in Lee (0) y Angel (0) por Baba, Gio y Kubo. Minuto 78, Battaglia (-) y Fer Niño (-) por A.Sánchez y Dani Rodríguez.
ARBITRO:
Ortiz Arias (0), de Madrid. A instancias de su paisano y mentor Del Cerro Grande, en el VAR, señaló un penalti más que discutible por un roce del balón en la mano derecha de Hugo Mallo, casi de espaldas, al que expulsó por segunda amarilla en tal acción. Mucho más clara la mano abierta y separada del cuerpo de Valjent en el área visitante que supuso el gol del triunfo local. Había anulado el segundo tanto vigués por un fuera de juego inexistente de Denis Suárez en el que precisó de otra aclaración desde la cabina de vídeo para que le indicaran que el futbolista en cuestión estaba por detrás del portero, sobre la línea de meta y sin intervenir. Señaló 17 faltas a favor del Mallorca y 8 en contra (dato para Luis García Plaza) y además de las dos tarjetas a Hugo Mallo, las mostró a Tapia y Brais Mendez, de los locales y a Valjent, Raillo, Battaglia, Angel, Muriqi y a Reina, en el banquillo, del Mallorca en los minutos finales.
GOLES:
Minuto 12, Cervi dispara al travesaño, el rebote la cae a Galhardo que, sin obstáculo, fusila a Sergio Rico. 1-0
Minuto 16, Aidoo le regala la pelota a Jaume Costa cerca del área, este avanza hasta el fondo y centra raso al segundo palo donde Gio ejecuta ante la pasividad de Galán. 1-1
Minuto 25, Denis Suárez tras otro rechace dentro de la zona de castigo. 2-1
Minuto 48, Raillo cabecea el saque de una falta lejana por parte de Kubo, Aidoo pone el pecho y la pelota lejos del alcance de Dituro. 2-2
Minuto 60, centro de Cervi desde la izquierda y Iago Aspas, remata muy fuerte desde cerca. 3-2
Minuto 86, Salva Sevilla de pena máxima por mano más que discutible de Hugo Mallo. 3-3
Minuto 94, Otra vez por la izquierda, el pase en carrera de Denis Suárez lo intercepta Valjent con la mano. No hubo necesidad de consulta. Transformó Iago Aspas. 4-3
A REMOLQUE
Habíamos escrito en la víspera sobre la parsimonia del Celta que, si, tiene futbolistas capaces de tocar con una técnica exquisita, virtud que no adorna al equipo de medio campo para atrás. El problema del Mallorca, ya expuesto ante la Real Sociedad en Palma hace pocos días, es que en su intención de presionar muy arriba, de otro lado inútilmente si el enemigo no falla en su salida, olvida hacerlo cuando aquél pisa su terreno donde Baba, titular de nuevo, no se basta por si mismo para frenar el avance rival por despacio que corra el balón. Durante algunos períodos no se sabía si el dibujo era un 4-4-2 o un 4-1-4-1 debido a la vocación ofensiva de Antonio Sánchez, una concesión excesivamente generosa cuando enfrente tienes a Brais Mendes, Denis Suàrez y la ayuda permanente de Iago Aspas, capaz de estar en misa y repicar las campanas al mismo tiempo.
Hubo un detalle que no podemos pasar por alto. Los de Luis García Plaza no crearon una sola ocasión de gol, ni trenzaron jugada de ataque alguna. Marcaron primero por un regalo defensivo inesperado y después a balón parado. Todo lo contrario que los tres primeros tantos del Celta, nacidos de acciones perfectamente elaboradas en las que sus espectadores vestían de rojo.
El fútbo combinativo bermellón no aparece por ninguna parte. La libertad de movimientos de Take Kubo no sirve de nada a Muriqi, inútil alejado del área. La ansiosa y solitaria pelea de Dani Rodríguez jornada tras jornada, tampoco. El equipo ha entrado en una especie de ceremonia de la confusión que, por si fuera poco, nunca se aclara con los cambios. Salva Sevilla ya no encuentra pasillos, quizás porque nadie los abre, los relevos desde el banquillo llegan tarde y mal. Incomprensible la aparición de Battaglia con el resultado adverso y sin comentarios permitir los ataques celestes con empate en el luminoso y en superioridad numérica del defensor.
Peor que todo eso es escuchar el pitido final ya no con el sabor de una nueva derrota, sino con la convicción de que, como mucho y bastante fortuna, podías haber aspirado a unas tablas insuficientes.

