De bruces con la realidad
Hasta el rabo todo es toro y quizás no sea el momento de entrar en este tipo de disquisiciones, aunque todos sabemos desde hace tiempo que la permanencia del Mallorca no depende de si mismo, sino de que fallen los demás, esos equipos que se creían ya al pairo de toda contingencia y que sin embargo no pueden respirar tranquilos salvo ventaja matemática suficiente.
Podemos aceptar que, de acuerdo con la plantilla que tiene, Vicente Moreno ha hecho milagros. Indiscutible. Un vestuario corto numéricamente y limitado técnicamente. Pero de eso a creer que jugadores de nivel medio sean cualitativamente competitivos en primera división o que se ha llevado a cabo un campañón media, sino un abismo, un buen salto.
Repasemos los guarismos. Mala política la de lamentar una decisión arbitral o varias e invocar reveses de la fortuna. Cuando has disputado 18 partidos como visitante y has perdido 15 se impone un examen de conciencia menos superficial. Sin en docena y media de desplazamientos solo has sido capaz de marcar 13 goles y has encajado la friolera de 41, el visitante más batido, es aconsejable quejarse poco y buscar soluciones a tanta sangría sobre todo si, por añadidura, no has sumado más que el 9 por ciento de los puntos posibles y Reina es el segundo portero que más para. ¡Ufffff, menudo dato!.
Tal reflexión es independiente de la clasificación final. La realidad es cruda y sí cabe aceptarla. Dentro de una semana ya no tendrá remedio y las preguntas, seguramente sin respuesta, serán forzosamente diferentes.

