De espaldas al fútbol
No me puedo creer que Alfonso Díaz, CEO ejecutivo del Mallorca y presidente representativo como lo fue Guillem Reynés en tiempos de Antonio Asensio Pizarro, o quizás algo más, digamos apoderado de Andy Kohlberg, no haya hecho publicar en la web del club los 3 minutos de la representación de Maffeo en la Kings League, que él mismo que la acordó y autorizó. Me gustaría pensar que ha sido consciente de la irresponsabilidad en que ha incurrido, una más, al hilo de la respuesta social ante la peor idea posible.
Tampoco entiendo cómo ni por qué, Pablo Ortells en su calidad de director de fútbol y Jagoba Arrasate como jefe técnico, han agachado la cabeza y el primero con su silencio y genuflexo el segundo, ha dicho o han puesto en su boca eso de que había que ir normalizando este tipo de cosas, que no eventos.
El invento de Ibai Llanos y Piqué, gustos aparte, se parece al fútbol lo mismo que el aceite al agua. Más que contribuir al acercamiento de los jóvenes, parece una burla para que dejen de acudir al estadio. Una aportación al empeño de renunciar a las raíces que sostienen este deporte. Unos horarios imposibles, su rendición al imperio de la televisión, un calendario saturado en detrimento de las prestaciones físicas de los futbolistas y, en consecuencia del espectáculo, nuevas competiciones domésticas e internacionales reservadas a los grandes clubs y potencias en detrimento de los más modestos y solo faltaba este circo para que crezcan más enanos.
Típico de este consejero delegado que hace honor al sueño que confesó: «convertir al Mallorca en una multinacional». Justo lo que no quiere nadie salvo sus iluminados jefes. Mejor, en efecto, que escondan la vergüenza.