Dos delanteros y un portero

Quienes me conocen ya saben que no me pronuncio sobre ningún fichaje sin haberle visto algunos partidos. Por no hacerlo así me he llevado algunas sorpresas, futbolistas brillantes recién llegados que después se han disipado en la bruma de un más que dudoso rendimiento. Así que lo único que voy a decir respecto a los ¿refuerzos? del Mallorca en este pasado mes de enero es que uno, Alvaro Giménez, mejora el cartel de Alex Alegría y el otro, Mollejo, el de Murilo de Souza, aunque cuando un club como el Mallorca incorpora a un chaval de 20 años sin encontrarlos de su misma edad en la cantera reconoce ciertos fallos en su política de formación.

Punto y aparte merece el caso del portero del Levante, Koke, un portero de 25 años que relega a tercer guardameta a Miguel Parera, de 24 sin haber acumulado mayor mérito que una temporada en blanco, la 2019-20 en el Deportivo y 2 partidos de liga el año pasado con su equipo, por no preguntarnos qué hacer con Leo Román que lleva toda la temporada ayudando a los cuidadores de material a transportar los bultos en cada desplazamiento.

Lo del cancerbero de Manacor no huele nada bien ya que no solamente se le ha impedido progresar atendiendo su petición de ser cedido, sino que se le mantiene en plantilla con un suplente que no ha venido para veranear en Palma el resto del invierno, sino para sustituir a Manolo Reina en caso de necesidad. De lo contrario se hubiera quedado en Valencia. Y esto no es solamente un mal síntoma y un mensaje inquietante para los jóvenes formados en Son Bibiloni, sino sencillamente una soberana patada en el trasero del mallorquín, por malo o por díscolo. Decidan ustedes.