Dos hombres y dos destinos

Hay realidades cuya certeza no cambia lo esencial. Que el Mallorca tuviera que prescindir de Vicente Moreno y haya tenido que fichar a Luis García Plaza  es un hecho independiente de los méritos o conocimientos de ambos. Nada, ni siquiera su currículum, nos dice si uno es mejor que el otro. Los datos, siempre tan fríos como los números, si indican que el valenciano a sus 45 años no había llegado a entrenar en primera división hasta ejercer en Palma, mientras que el madrileño lleva en su mochila nada menos que 250 partidos sumados entre el Levante, el Getafe y el Villarreal. Algunos lo verán una diferencia objetiva y habrá quien lo considere irrelevante.

El actual técnico del Espanyol ha mejorado su tarjeta de presentación no tanto por los dos ascensos consecutivos, sino por atribuirle el logro de componer un equipo competitivo partiendo de una plantilla muy justa tanto en cantidad como en calidad. Tal vez no tanto si empezamos a considerar el interés de varios clubs por futbolistas como Take Kubo o el Cucho Hernández, por desgracia incorporados demasiado tarde a las dinámicas del grupo. Aun así el descenso no ha pesado negativamente en su carrera.

El director de fútbol instalado en Son Moix ha apostado por un sustituto de parecida edad, 47 años, y no en contacto reciente con la élite profesional representadas en la Liga Santander y la Smart Bank. Será un «beguin the beguin», volver a empezar después de varios años, tal vez demasiados, en mercados muy diferentes y competiciones bastante más suaves y mucho menos exigentes. Luego, por supuesto, habrá que ver y calibrar el material humano que los americanos ponen a su disposición porque mucho me temo que el «hágase» de Maheta Molango acabó con su despido.