EMPATE CRUEL (2-2 En El Sadar)

Osasuna se retiró a los vestuarios como si hubiera ganado y el Mallorca igual que si hubiera perdido, la cara y la cruz de un empate cruel que los locales reconquistaron a partir del minuto 89 al recuperar un regalo de Herrera a Muriqi (0-1) y un bonito gol del kosovar a pase de Sergi Darder que Kike Barka redujo sobre la bocina y Budimir rubricó cuanto minutos más tarde después de que  de que Jan Virgili se auto expulsara al fallar un gol y antes de que Antonio Sánchez, completamente solo,  malograra la victoria en un remate a las nubes.

ALINEACIONES:

C.A. Osasuna.- Herrera (0), Rosier (1), Catena (1), Herrando (0), J.Galán (1), Torró (0), Moncayola (1), Rubén García (0), Aimar Oroz (1), Víctor Muñoz (1) y Budimir (1).

Minuto 55, Raúl García (0) por Rubén García y Raúl Moro (1) por Torró. Minuto 76, Cruz (-) por Herrando, Moi (-) por Moncayola y Kike Barja (-) por J.Galán.

R.C.D. Mallorca.- Leo Román (2), Maffeo (1), Valjent (1), Raíllo (1), Mojica (1), Samu (2), Mascarell (1), Joseph (1), Pablo Torre (2), Morlanes (0) y Muriqi (2).

Minuto 52, David López (1) por Raíllo, lesionado y Sergi Darder (1) por Pablo Torre, lesionado. Minuto 62, Virgili (0) por Morlanes. Minuto 87, A.Sánchez (-) por Joseph y Mateu (-) por Maffeo.

ARBITRO:

José Hernández Hernández (1), de Lanzarote. Su gusto por las tarjetas le estropeó un arbitraje notable. Exagerada la roja a Virgili, minuto 72, por una entrada a Javi Moro injustificada por su fallo previo ante la portería local. El VAR debió rebajarla a amarilla de la misma manera que alertó de la roja a Raúl García por un pisotón sobre Samu diez minutos más tarde. También fue amonestado el portugués, Valjent, Leo Román Rubén García, Víctor Muñoz y hasta el entrenador Alessio Lisci. Prolongó 2 minutos el primer tiempo y 10 el segundo, exageradamente en ambos casos. Anuló un gol a Budimir por fuera de juego.

GOLES:

Minuto 34, ante la presión de Muriqi, Sergio Herrera, un buen portero algo pagado de si mismo, frivoliza con una cesión de cabeza defectuosa, que toca en el pecho del delantero y se aloja en la meta. 0-1

Minuto 61, contragolpe del Mallorca Sergi Darder profundiza sobre Muriqi que, entre en el área, quiebra a dos defensas y dispara raso lejos del alcance del guardameta. 0-2

Minuto 89, balón bombeado hacia el segundo palo de la meta balear donde, en acción repetida durante toda la temporada, Kike Barja sin oposición fusila desde cerca a leo Román. 2-2

Minuto 93, pérdida de balón en línea de tres cuartos que aprovecha Moi para servir en largo a Budimir quien gana en carrera a David López y tras salvar la entrada de Valjent, bate a Leo de tiro raso y cruzado. 2-2

Osasuna botó 8 córners por ninguno el Mallorca

CONTRA LOS ELEMENTOS

Esta la que se les quedó a los jugadores ahora a las órdenes de Martín Demichelis, después de perder dos puntos  que a punto de mostrarse el tiempo de prolongación tenían garantizados. Si Felipe II argumentó que su Armada Invencible fue hundida por los elementos y no por la escuadra del almirante Nelson, el técnico argentino debutó bajo una tormenta desatada en primer lugar por las lesiones de Raíllo y Pablo Torre y, sobre todo, el aparato eléctrico caído atraído por el joven Jan Virgili que dejó a los suyos en inferioridad numérica durante diez minutos por una entrada a destiempo a raíz de haber errado la sentencia segundos antes.

Hasta aquel instante esfuerzo del equipo que, con el extremo catalán y Sergi Darder en el banquillo, había escrito un guión distinto al de Arrasate, dio sus frutos. Sin necesidad de cinco zagueros y con un rombo en el centro del campo con Mascarell en su vértice más retrasado, Pablo Torre en el más avanzado con Samu y Morlanes en las puntas laterales y Joseph en contante movimiento alrededor de Muriqi, una mayor rapidez en el movimiento del balón, la solidaridad de los jugadores en ataque y defensa, la intensidad y el sentido común tanto en el repliegue como en el despliegue, la imagen experimentó un acusado cambio en relación a jornadas precedentes.

La fatalidad de los inconvenientes descritos obligó a retroceder hacia el interior de las murallas, lo que Osasuna aprovechó para redoblar su infantería aun a costa de prescindir de su retaguardia, riesgo que despreció Antonio Sánchez quien, con el empate en el marcador, careció de templanza y calidad técnica, para devolver la esperanza que aguarda a la vuelta del presente. Desgracia, mala suerte o cualquier adjetivo en el que cada cual busque y encuentre consuelo, chirriaron los dos últimos cambios, solamente justificables en base a arañar unos segundos al cronómetro, que patentizaron un problema crónico, el de los laterales. Ni Maffeo o Mateu igual que Mojica o Lato, cierran sus espacios con la posición adecuada y la presteza exigible. Kike Barja olió la grieta y metió a sus compañeros en una batalla que tenían perdida. Y, por desgracia, el Mallorca no está para devolver los obsequios que le caigan.