El arbitro, culpable, chivo expiatorio (2-1 en Vallecas)
Que el árbitro alicantino Juan Martínez Munuera se sacara de la manga un as en forma de penaltito inexistente a favor del Rayo Vallecano, no exime al Mallorca de sus limitaciones, restringido su fútbol ofensivo a tres cabezazos, uno inofenviso de Samu y dos de Muriqi, para dentro el primero y fuera el segundo. Peor aun la defensa, donde el ex futbolista Maffeo regaló una vez más el primer tanto local para desesperación de Arrasate, un entrenador sobrepasado.
ALINEACIONES:
Rayo Vallecano.- Batalla (1), Ratiu (1), Lejeune (2), Mendy (1), Chavarría (1), Oscar Valentín (1), Pedro Díaz (1), Isi (1), Carlos Martín (2), De Frutos (2) y Alvaro García (2).
Minuto 37, Balliu (1) por Ratiu, lesionado. Minuto 68, Gumbau (1) por Pedro Díaz y P.Espino (1) por De Frutos. Minuto 80, Nteka (-) por Alvaro y Fran Pérez (-) por Carlos Martín.
R.C.D.Mallorca.- Leo Román (1), Maffeo (0), Valjent (1), Kumbulla (0), Mojica (0), Samu (1), Mascarell (1), A.Sánchez (1), Lato (1), Virgili (0) y Muriqi (1).
Minuto 57, Joseph (0) por Lato. Minuto 69, Sergi Darder (1) por Mascarell y P.Torre (0) por A.Sánchez. Minuto 80, Llabrés (-) por Maffeo y Abdón (-) por Samu.
ARBITRO:
Juan Martínez Munuera (0), de Alicante. Casero no, lo siguiente. Se inventó una falta inexistente de Valjent sobre De Frutos al que había ganado la posición, para indicar un penalti decisivo, la pitó contra Maffeo en el centro del campo por una acción gemela de Chavarría, mostró tarjeta roja, a instancias del VAR, por un plantillazo de Oscar Valentín sobre el tendón de Pablo Torre y prolongó el segundo tiempo solo cinco minutos, después de 10 cambios, la consulta a la sala de VOR y las constantes interrupciones. Amontestó a Mojica, Valjent, Lato, Pablo Torre y Maffeo, del Mallorca y a De Frutos, del Rayo. También expulsó del banquillo a ayudante de Iñigo Pérez, técnico local. Repartió faltas, 14 contra cada equipo.
GOLES:
Minuto 4, Mendy profundiza sobre Alvaro García, que le gana la espalda a Maffeo, centra al interior del área donde De Frutos, sin oposición, se anticipa a Kumbulla. 1-0
Minuto 30, Lato bombea hacia el punto de penalti y Muriqi se anticipa a Mendy cabeceando al lado contrario al que se lanza Batalla. 1-1
Minuto 40, balón largo hacia De Frutos, Valjent por delante de él, cubre la posición con el brazo abierto, el delantero simula manotazo en la cara y el colegiado pica y señala la máxima penalización sin consutar siquiera. Isi transforma con facilidad. 2-1
6 córners para el Rayo y 5 para el Mallorca
SIN COARTADA
Sea o no el único culpable, que no lo es, cuando un entrenador tira de cambios drásticos de una semana para otra expresa su desacuerdo con la plantilla que le han dado, cosa que no hace donde y cómo debería, o sencillamente reconoce su incapacidad para sacar mejor provecho de ella.
Empezó alineando «guerreros», según sus propias palabras en la rueda de prensa previa al partido, y terminó metiendo a los jugones de los que había renegado, no sin razón, para enmendar una plana tan emborronada que ya no hay quien escriba sobre ella un solo renglón que no se tuerza. Aunque individualizar en un juego colectivo como el fútbol puede acarrear injusticia, considerar hoy día a Maffeo como uno de los luchadores, después de manifestar por activa y por pasiva su deseo de abandonar el club desde hace tres años, es hacer un flaco favor a los que entienden de otra manera sus servicios. Confiar la dirección parcial del juego a un futbolista, Pablo Torre, que entrega al enemigo cuatro de los cinco balones que controla, supone insistencia en el error que, en todo caso, debería purgar quien pagó cinco millones por su traspaso.
El injusto e imaginario penalti con el que un pésimo árbitro, por mucha escarapela FIFA que luzca, no supone una coartada suficiente que justifique la patética imagen que el Mallorca ofrece desde hace un año. Una zaga de cristal con sendas vías de agua en los laterales, ni un solo futbolista al mando capaz de ordenar y conducir el juego en el centro del campo y una artillería desaparecida con el único recurso de buscar la testa del goleador Muriqi o la carrera del joven e inexperto Jan Virgili que va de más a menos jornada tras jornada en proporción directa a la apatía y el cansancio del grueso del vestuario.
El Rayo no necesitó hacer más de lo justo para ganar, regalo arbitral al margen. Le bastaron un par de pases largos a la espalda de los lentísimos zagueros visitantes para poner en apuros al atribulado Leo Román. Con esto y presionar, llegar antes a todos los duelos y poner más intensidad en cada uno de ellos, tuvo bastante, como cualquiera que hoy por hoy se enfrente a este Mallorca tocado al que le falta un disparo, solo uno, para considerarlo hundido.

