El «as» en la manga de Leo Román

El tópico es real: de portero solo puede jugar uno. Jagoba Arrasate eligió a Grief, puede que por una simple cuestión de gustos o no. Sin aguardar a que terminara la temporada, Leo Román, exteriorizó su disconformidad respetando a su competidor y sin importunar a su entrenador. Un respeto tácito que, bien o mal aconsejado, pudo ser innecesario de no haber sido inoportuno.

No le falta razón al portero ibicenco que, con 25 años, está en su derecho de ganar más dinero, objetivo al que nadie renunciaría y, no sé si tanto, mejorar su estatus. En el primer supuesto la pelota ha estado en el tejado de Pablo Ortells todo el tiempo, como también lo está en el caso del eslovaco. La sana competencia por la titularidad no constituía ningún secreto, como tampoco la fecha de finalización de sus contratos. Pero, emolumentos aparte, la diligencia no parece ser una de las virtudes que, sin duda, también tiene el director deportivo.

Pero si las novias que cortejan al joven cancerbero que desembarcó en el Mallorca hace cinco años en uno de los cuales fue cedido al Real Oviedo, son, tal y como se ha publicado, el Espanyol y el Alavés, pues el Atlético de Madrid ya ha renovado a Russo, no veo el menor salto cualitativo.

Las prisas son malas consejeras. La paciencia y, sobre todo, la prudencia, prometen mejores caminos. En enero del 2026 será agente libre, podrá negociar con quién quiera y poner  el precio que estime más justo debido a la impericia del señor Ortells. Solo tendría que esperar medio año y además el Mallorca no vería un céntimo de euro. Dada su juventud se lo puede permitir. Otro gallo cantaría si vinieran a buscarle clubs más encopetados, pero no tontos. Pocos estarán dispuestos a pagar incluso por debajo de su cláusula, cuando lo pueden tener gratis dentro de pocos meses.

No es la primera vez que en Son Moix se enfrentan a situaciones parecidas. Estos ejecutivos que presumen de saberlo todo o hacerlo todo bien, podrían tragar un poco de su orgullo y preguntar a Mateu Alemany cómo trató le venta de Marcelino al Newcastle o la de Albert Luque al Deportivo. Está jugando al golf en Pula, mucho más cerca que Eslovaquia.