El baratillo de Son Moix

Vean ustedes cuál es el nivel. El Mallorca o, lo que no es lo mismo, Pablito Ortells fichan a Bergstrom para ser suplente de un equipo planificado para primera división. Solo un año después este mismo portero no sirve como titular de Segunda a tenor de la búsqueda de un nuevo portero para suplir la baja de Leo Román. Temblemos. Por lo que pueda pasar.

Después de las incorporaciones de Fuentes y Puigmal, cuyas trayectorias recientes ya hemos reflejado en este blog, ha empezado el capítulo de cesiones centradas en el regreso de Luvumbo en que confían tanto que no se atreven a pagar un traspaso. O, como asegura Alfonso Díaz, el otro «crack» de los negocios, el descenso supone perder 42 millones de euros de lo que se deduce que «si todo lo que se ingresa está en el cesped», según sus propias palabras,  el jardinero debe cobrar mucho. De otra forma no se entiende.

La historia del guardameta se repite con el tercer fichaje, un chico de 21 años cuyo nombre no recuerdo, pero he leido que no ha jugado ni el entreno de los jueves en el Hamburgo, al que pertenece, y como unos 14 partidos en tres años. Viene, según dichas noticias, como recambio de Raíllo quien, por otra parte, no se conoce si se va o se queda. Siempre nos quedará el Mallorca B.

Sería de agradecer que, en lo sucesivo, se añada si determinados fichajes son para el primer equipo o para el Mallorca B o, por el contrario, la política al efecto no va de confeccionar una plantilla para ascender sino de comprar billetes de lotería por si alguno sale bien y salen premiados con un traspaso millonario al estilo Kang in Lee, Muriqi, Rajkovic o Leo Román, por el que el Deportivo ha pagado más que lo invertido por los árabes en el internacional serbio.

«El mercado será largo y complicado». La liga, también. Más bien, baratillo.