El doble lenguaje

Hace unos días el director general de deportes del Govern Balear, Carles Gonyalons, declaró que ni se les pasaba por la cabeza subvencionar al Real Mallorca SAD. Parecería una afirmación sensata y, por otra parte, lógica de no mediar que la puerta de atrás de dicho patrocinio ha sido comprometer al Consell Insular de Mallorca para que el estadio municipal que el Mallorca ocupa se siga llamando Mallorca y los terrenos en los que se ubica continúen donde siempre han estado, es decir en Son Moix. Es el arte del doble lenguaje tan dominado por los políticos, aunque no todos son tan brillantes.

También recibió órdenes el señor alcalde, y perdón porque puestos a eliminar títulos yo empezaría por borrar los ilustrísimos, excelentísmos y demás taratamientos inherentes a los cargos y utilizados por las personas sean del signo, ideología y partido que sean, no vayan a confundir la intención de mi sugerencia. Volviendo a José Hila, ha podido sortear la orden acelerando la compra de lo que queda del Lluis Sitjar y un solar adyacente que andaba escondido por ahí sin que nadie se hubiera enterado. No se quejará el señor Sarver, a quien las acusaciones de sexismo, racismo y comportamientos inadecuados le han supuesto una venta de 4.000 millones de dólares, del apoyo institucional que, en los más de cien años de historia del club solo había conseguido el doctor Beltrán aprovechando que Juan Fageda pasaba por la plaza de Cort.

Un antiguo compañero de colegio, cuyo nombre omitiré porque no le he pedido permiso, me decía ayer, en el transcurso de la comida de Navidad que todavía celebramos los jóvenes de entonces y supervivientes de ahora, que hubo un tiempo en que el palco del Lluis Sitjar de marras se hacían negocios, como en el del Santiago Bernabéu pensé, aunque más modestos. Ya no, añadió. Normal. Ahora se hacen fuera.