El equipo es mejor que la gestión
¿Qué quieren que les diga?. A lo mejor es una cuestión de piel, pero ver una foto de la expedición del Mallorca en el autocar a la salida del Espanyol Stadium en cuya primera fila de asientos aparece a la izquierda Jagoba Arrasate solo y a la derecha Alfonso Díaz, con su pretoriano Héctor Martín de guardia, me da grima. Se preguntarán ustedes como lo hago yo ¿dónde estaba y dónde está Pablo Ortells?, ¿viendo el partido por la tele?, porque en el entrenamiento del filial o el juvenil seguro que no. Aduriz tal vez en Bilbao para asistir al debut de su equipo en la Liga de Campeones al día siguiente en San Mamés.
El fotógrafo oficial trabaja más que el «comunity manager». El CEO no descansa. Con la que está cayendo y en portada de la página web del club posando junto a nuevo patrocinador, una marca de bicicletas que aparecerá en los banquillos y, no se sorpendan, dará nombre a un nuevo espacio gastronómico a falta del Presuntuoso: «Mallorca Sports Bar by Specialized». Con la pasta que se gastan en chorradas habrían podido fichar un buen extremo, delantero centro o defensa central. Hay hueco en cualquier demarcación.
La Liga de Fútbol Profesional publica el coste de cada una de las veinte plantillas de primera división. La del Mallorca es la décimo quinta y una clasificación final establecida mediante Inteligencia Artificial, le ha colocado el décimo sexto. ¿Dónde hay que firmar?. 37 millones y medio de suros es la parte del tope salarial asignado al vestuario. Igual no cuenta el sueldo de Larin, si es que lo paga el Feyenord, pero se supone que sí la amortización anual de su ficha. Tampoco se debe incluir el coste del cuerpo técnico, pero aún así lo de no firmar jugadores porque se roza el límite de los 58 «kilos» autorizados por la inquisición de Javier Tebas se me antoja una broma.
Este equipo, no los once o catorce que juegan, se lleva el 64,65 % del presupuesto, pero un 35,35 % restante sube mucho más allá de la reserva para el mercado de enero o el colchón para posibles pérdidas que, si nos creemos lo de la ampliación de capital, no basta para cubrirlas. Otra cosa es que, con un coste algo inferior, bajo el mandato de Jaume Cladera pisaron Son Moix los Hutton, Geromel, Alex Moreno, Gerard Moreno, Tomer Hemed, Joao Victor, Giovanni dos Santos, Auoate y otros que ya quisiéramos ahora y se cerró aquel ejercicio con un superávit de ocho millones de euros que heredó Utz Claassen. ¡Menuda contradicción!.
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