EL GOZO EN UN POZO (2-2 en Son Moix)
El Mallorca volvió a despreciar dos puntos después de colocarse con 2-0 en el marcador, en sendos errores defensivos harto repetidos, que permitieron a un rival noqueado despertar de sus cenizas y equilibrar el marcador en menos de diez minutos. Muriqi en dos ocasiones, primero de penalty, había dictado sentencia, pero un despiste en el lanzamiento de una falta al borde del área y un balón interior mal atajado, convirtieron la alegría de la grada en una nueva y cada vez más preocupante decepción.
ALINEACIONES:
R.Mallorca.- Bergstrom (1), Maffeo (1), Valjent (1), Raillo (1), Mojica (1), Samu (1), Mascarell (2), Joseph (0), Sergi Darder (1), Virgili (2) y Muriqi (2).
Minuto 64, A.Sánchez (1) por Joseph. Minuto 80, P.Torre (-) por S.Darder y Asano (-) por Virgili.
C.A. Osasuna.- S.Herrera (1), Moncayola (1), Boyomo (1), Herrando (0), Osambela (1)Bretones (1), L.Torró (1), Aimar Oroz (1), Rubén García (2), Víctor Muñoz (0), y Budimir (0).
Minuto 70, Raul García (1) por Budimir y Moi Gómez (1) por Osambela. Minuto 76, K.Barja (-) por Victor Muñoz. Minuto 82, Juan Cruz (-) por Moncayola y Becker (-) por Bretones.
ARBITRO:
Jesús Gil Manzano (1), de Don Benito (Badajoz). Dirigió el partido prácticamente en vertical, pero aun así acertó en sus decisiones incluso para rectificar a uno de sus asistentes en un saque de fondo que el línea había concedido como de esquina. Perdonó una tarjeta amarilla al cortar un avance de Virgili en la primera parte. Luego la exhibió ante Sergio Herrera, Maffeo y Joseph por una trifulca en el área y más tarde a Samu, del Mallorca, y a Bretones y Aimar, de Osasuna. Del Cerro Grande desde la cabina VOR, validó el penalti señalado a favor de los locales y corrigió la decisión arbitral de anular por fuera de juego inexistente el tanto del empate.
GOLES:
Minuto 59, pase en profundidad sobre Virgili a quien Boyomo derriba ya cerca del portero con un leve toque que no paa desapercibido. Muriqi transforma el penalti de tiro a media altura no muy esquinado. 1-0
Minuto 65, Mojica pone a correr a Virgili quien prolonga sobre Muriqi que, en carrera y en pugna con Herrando, cruza con su pierna «mala», la derecha, raso y cruzado pegado al poste. 2-0
Minuto 82, en un libre directo cerca del área, Rubén García toca apenas para Raul García que, ante la sorpresa de la barrera, que se abre, disparo raso sin que Bergstrom haga otra cosa que mirar como el balón besa las mallas. 2-1
Minuto 91, a la salida de un corner, Aimar recorge el rechace defensivo, filtra el balón a la espalda de la zaga donde Boyomo gana la posición a Mojica y, dándose la vuelta, marca a placer. 2-2
15.457 espectadores
DOS CANDIDATOS AL DESCENSO
Ni marcando dos goles es capaz de ganar el equipo de Arrasate porque al contrario de la creencia general, su problema más grave no es tanto de ineficacia artillera como de firmeza defensiva. Abonado a encajar los goles tontos del campeonato, el primero fue de traca, también tiende a la relajación en cuanto el partido se le pone de cara. Ocurrió en Cornellá, en Villarreal e incluso hoy en la hora del almuerzo, por no recordar anteriores fiascos a lo largo de este primer tercio de liga.
Dice Rafa Nadal, «Dimonió de Honor» tras haber confesado su deseo platónico de presidir el Real Madrid y haber obtenido una plus valía sustancial cuando se deprendió de sus acciones del Mallorca, que «mi enemigo no es perder, sino el miedo a perder». Pues bien, tanto el anfitrión como el Osasuna se dedicaron a cultivar ese pánico durante toda la primera parte, tal vez como tributo a su preocupante clasificación.
Liscci había estudiado concienzudamente a los bermellones y el sudor y lágrimas que les cuesta salir con la pelota controlada. Plantó sobre el terreno un 5-4-1 que minimizaba las opciones ofensivas de los locales, circunscritas a las habilidades de Virgili y, por el contrario, lanzó a toda su caballería al ataque al verse por detrás en el luminoso, convencido de la fragilidad del muro de cristal que tenía enfrente. Le salió mal al principio al cambiar de banda el joven extremo catalán, que provocó la pena máxima del primer tanto y asistió el segundo, pero hizo añicos el repliegue mallorquinista tan mal gestionado en el campo como desde el banquillo.
Con la victoria encauzada y media hora por delante, Jagoba precipitó los cambios. La irrupción de Antonio Sánchez por Joseph, ausente de la batalla que se empezaba a librar, tenía su lógica física, pero no posicional. Pero el relevo de Sergi Darder y Jan todavía con un cuarto de hora por delante y la necesidad de defender, precisaba de medidas más contundentes que la entrada de Pablo Torre, tímido e inexperto, e incluso Asano, poco ducho en el tipo de fútbol que se imponía.
El asedio navarro era más que previsible. La resistencia, alocada, desesperada y juvenil. Nadie para matar el lance, nadie para poner orden, nadie para impedir la convicción visitante de remontar, nadie para mantener al enemigo lo más lejos posible del área. Solo un repliegue épico e improvisado ante un contrincante que ganaba terreno a empujones avezado por el ansia local de rezar al cronómetro. Con goles, ambos, serios candidatos al descenso, encontraron lo que habían deseado desde una hora y media antes: no perder.
