Lejos del abismo (3-2 en Son Moix)
El Athletic jugó con fuego y se quemó. Empezó menospreciando al Mallorca que tardó en deshacerse de sus complejos y tras colocarse con dos goles por delante en el marcador, cedió terreno tras el descanso para dar vida a un visitante noqueado que en dos minutos restableció la igualada. A tres minutos de los noventa, la pujanza de Muriqi y la voluntad de Kubo, determinaron una victoria que aleja a los de Luis García Plaza del borde del precipicio.
ALINEACIONES:
R.Mallorca.- S.Rico (1), Maffeo (1), Valjent (1), Raillo (1), Oliván (1), Galarreta (1), Salva Sevilla (1), Kubo (2), Dani Rodríguez (1), Angel (2) y Muriqi (2).
Minuto 62, A.Sánchez (1) por Salva Sevilla. Minuto 72, Kang-in (1) por Angel. Minuto 89, J.Costa (-), Battaglia (-) y Gio González (-) por Oliván, Galarreta y Kubo.
Athletic.- Unai Simón (1), Lekue (0), Vivian (1), Núñez (0), Balenciaga (1), Dani García (0), Vesga (1), Zárraga (1), Muniaín (2), Sancet (0) y Raul García (1).
Minuto 45, Berenguer (1) por Dani García y Yuri (1) por Núñez. Minuto 70, Williams (1) por Raúl García y Pexarromán (1) por Vesga. Minuto 76, Villalibre (-) por Sancet.
ARBITRO:
Diaz de Mera (0) de Ciudad Real. En cuanto las cosas se complican, naufraga. Se equivocó un montón de veces al conceder saques de banda o de esquina a quien no correspondía, lo mismo que con infracciones que pasó por alto para señalar otras que no lo fueron. Sus propios errores provocaron un rosario de tarjetas que vieron Yuri, Zárraga, Berenguer y Muniaín, del Athletic y Raillo, Oliván, Kubo, Angel y Reina, este desde el banquillo, por parte del Mallorca.
GOLES:
Minuto 20, Maffeo pugna por un balón dentro del área, Núñez llega tarde y le derriba. Salva Sevilla transforma el penalti de tiro raso y fuerte por el mismo centro. 1-0
Minuto 29, Muriqi va de espaldas a por un balón que cae del cielo, consigue ponerlo a la espalda de la zaga donde Angel saca partidod de su fé y toca suave lejos del alcance de Unai. 2-0
Minuto 58, Yuri y Raúl García hacen una pared larga que el segundo acaba rematando a la red sin parar y desde cerca. 2-1
Minuto 60, a la salida de un saque de esquina, Berenguer entra en el segundo palo y marca de rebote. 2-2
Minuto 87, otra vez Muriqi, incansable, lucha una pelota en el interior del área que Kubo, también con fé, alcanza cerca del poste que repele el cuero sobre la propia espalda de Unai Simón y se cuela dentro. 3-2
12.900 espectadores.
LOS CONFIADOS VAN AL INFIERNO
Lo habíamos dicho en la víspera, el Athletic venía con bajas y también con un exceso de confianza inherente a las rotaciones con las que Marcelino García Toral debilitó todavía más a sus lanceros, relajados en demasía por un primer cuarto de hora en que el anfitrión no tocaba la bola, ni daba pié con ella. Raul García pudo abrir el marcador, pero, a portal vacío, quiso adornarse con el tacón y falló. Una muestra del complejo de superioridad que terminó por condenar a los suyos.
Tenía razón Luis García Plaza cuando advirtió que Muriqi les daba cosas de las que el equipo carecía. Si, sobre todo luchar todos y cada uno de los balones, le lleguen o no en condiciones, en una porfía constante que enloquece a sus «stoppers» y beneficia a sus compañeros. Desde el inicio el técnico se desgañitaba pidiendo que salvaran la presión bilbaina, buscando arriba la cabeza del kosovar, más que un recurso una solución; al menos por ahora.
A medida que el choque avanzaba, todo el juego rojiblanco tenía que pasar inexorablemente por Muniaín, a veces con demasiados circunloquios para volver a lo de siempre. Galarreta se colocaba no muy lejos de Raillo y Valjent para procurar la salida desde atrás, favorecidos por la escasa capacidad de sacrificio del organizador del Botxo que, igual que Zárraga, un pivote improvisado carrilero, ponían el semáforo en verde cada vez que Maffeo u Oliván enfocaban el camino lateral de la autopista.
Con el 2 a 0, Marcelino cambió a dos de una tacada después del café del intermedio. Necesitaba algo más que eso, pero la ventaja condujo a los locales a la especulación y en dos zarpazos de león, el lance regresó, esta vez con goles, donde había empezado. El semifinalista de Copa quiso cuando menos podía y no pudo cuando había hecho lo más difícil. La batalla caminaba hacia las tablas, pero una de las virtudes del Mallorca, entre sus evidentes defectos, es no rendir al rey sobre el tablero de ajedrez. Su oponente viajó bajo las señas de la caridad, pero una vez más venció la fe y ganó la esperanza. Ya lo dijo Tirso de Molina, si. Recuerden: «Los confiados van al infierno».

