El largo y tortuoso camino (The Beatles)
Habrán leído y escuchado muchas veces que las estadísticas están para romperlas. Tendríamos que empezar por cómo se hicieron, qué fórmulas se utilizaron y los errores que pudieran contener. Algo parecido sucede con las encuestas, que no son lo mismo ni presentan semejanza alguna.
Personalmente creo que los datos estadísticos orientan en relación a las tendencias que el objeto de los mismos tiende a repetir. No se trata pues de hacerlas añicos, sino de que la propensión reiterativa se interrumpe de vez en cuando.
Sin renunciar a mi convencimiento de que extraer conclusiones antes del primer tercio de la liga precipita la posibilidad de errores importantes de apreciación, tampoco aconsejo despreciar hechos que se repiten por si mismos, tal que ahora la duda generalizada que genera el juego del Mallorca más allá de los resultados.
Ante dicha realiad incuestionable y como argumento contrario a quienes restan importancia a la jornada en que se encuentra la competición, jornada 8, hemos rescatado cuántos equipos clasificados en la octava fecha del calendario, coronaron el ascenso en la última a lo largo de las diez temporadas desde la 2016-17 a la 2025-26.
Contaremos a la inversa porque en 6 de estas diez campañas, solo ascendieron 2 de los que ya se hallaban entre los seis primeros a idénticas alturas del guión actual. En 3 ocasiones únicamente subió 1 y solo en una tres de la media docena alcanzaron la meta.
La historia fluctúa ostensiblemente entre los equipos que empezaron veloces y redujeron la marcha o, al revés, sacaron partido del sprint final, este en el que dicen que se decide todo. Tal vez el caso más espectacular fue el de Osasuna el año en que el Mallorca vencería al Albacete primero y al Deportivo de Pep Lluis Martí después. Los navarros eran novenos a diez puntos del lider en el mes de octubre y campeonaron en junio.
Las presentes comparaciones no admiten cálculos, pero subrayan las dificultades de esta segunda división que, ojalá no sea el caso, cobra víctimas históricas. Así que, todos los partidos sin excepción, de principio a fin, son trascendentes y a medio o largo plazo, el nivel de juego y los resultados se hacen inseparables. Igual que en el duelo final de la pelicula Rob Roy, los combatientes establecen una única regla: no habrá clemencia, ni se pedirá.
