El Mallorca como «mass media»

Catedráticos, empresarios o diversos autores norteamericanos expertos en mercadotecnia, tecnología y comunicación, como Seth Godin o Kevin Kelly afirman que «tener éxito en las redes sociales no consiste en tener miles o millones de seguidores que te leen, sino en que lo hagan aquellos que tu quieres que te lean», de lo cual podemos colegir que Alfonso Díaz y su «troupe», que presumen a menudo de la cantidad de visitantes que entran en sus comunicados de X, Facebook, Instagram o cualquier otro medio, tampoco saben mucho de esto.

Por supuesto no tiene nada que ver con lo publicado en este blog que le hayan grabado al nuevo entrenador Luis García un vídeo enlatado en el que traslada sus primeras impresiones: «ilusión, trabajo y compromiso». Nada original, de hecho lo mismo que dijo Demichelis y ya sabemos su final, o que dicen absolutamente todos. Por supuesto está «muy contento con la plantila, aunque no especifica si se refiera la que le harán, lo que queda de ella, ni cuántos continuarán cuando empiece la pretemporada. Para tales textos no necesitas a Pérez Reverte o Posteguillo, ni siquiera Juan Del Val.

Tranquilidad y calma, que viene a ser lo mismo. El CEO ya ha afirmado que se han hecho fichajes, pero no se pueden dar a conocer porque la temporada no termina hasta el martes, o sea que en Oviedo, Girona, Córdoba y otros clubs son idiotas, bocazas o ambas cosas. Lo peor no es que lo diga, sino que haya quien se lo compra, empezando por los medios de comunicación dispuestos a reproducir lo publicado en las páginas oficiales del club, con sus fotos, su lenguaje, sus preguntas y, eso si, sin firma, como los comunicados de Kohlberg redactados por el meapilas de turno.

De no ser así, nadie se limitaría a confirmar triunfalmente la visita del PSG en el cartel del Trofeo Ciudad de Palma en pleno miércoles, sin recordar que viajará sin sus numerosos internacionales, quienes aun gozarán de vacaciones por su participación en el Mundial que, por cierto y aprovecho, cumplí lo prometido al no levantarme para ver el España-Uruguay del rompe y rasca. Es más, desperté a las nueve de la mañana y tras leer a Emilio Pérez de Rozas, decidí que no valía la pena ni en diferido.