El VAR evita otro naufragio in extremis (1-1 en Son Moix)
La vigilancia del gallego Iglesias Villanueva en la sala de VAR evitó una nueva derrota del Mallorca en los minutos de prolongación tras haber sido mejor que su adversario, especialmente durante la primera parte, hasta la fase final del encuentro. Un rebote en la mano de Fernando, abierta, antes de que Ocampos rematara a puerta vacía, dejó el marcador en un empate que el Sevilla, peor que su anfitrión, fraguó merced a una genialidad individual de Lamela. Antonio Sánchez había abierto el marcador, que pudo ser muy distinto.
ALINEACIONES:
R.Mallorca.- Reina (0), Maffeo (2), Valjent (1), Russo (1), Oliván (1), Baba (2), Galarreta (1), A. Sánchez (1), Dani Rodríguez (2), Amath (2) y Angel (1).
Minuto 71, Sedlar (0) por A.Sánchez. Minuto 77, Salva Sevilla (-) por Galarreta, Fer Niño (-) por Angel y Jaume Costa (-) por Amath. Minuto 93, Sastre (-) por Dani Rodríguez.
Sevilla C.F.- Bono (1), J.Navas (1), Koundé (1), Diego Carlos (1), Acuña (0), Fernando (1), Jordán (0), Suso (1), Oliver (0), Munir (0) y Rafa Mir (0).
Minuto 46, Ocampos (1) por Acuña. Minuto 52, Lamela (2) por Suso, Delaney (1) por Oliver y Augustinsson (2) por Munir. Minuto 81, Rakitic (-) por Jordán.
ARBITRO:
Santiago Jaime Latre (0) de Huesca. Normal mientras no hay batalla, cuando el partido se complicó fue un puro desastre, de criterio desigual e inseguro. Acertó en la tarjeta roja a Jaume Costa, minuto 92, por una entrada a la altura de la rodilla de un contrario. Exhibió amarillas más por protestar que por lances del juego y permitió pérdidas de tiempo para prolongar solo 4 minutos, aunque el uso del VAR en el segundo gol invalidado al Sevilla llevó el cronómetro hasta el 98. Fueron amonestados Reina, Oliván y Antonio Sánchez, del Mallorca y Jesús Navas, Fernando, Acuña, Lamela, Delaney, Munir y el propio Lopetegui por el Sevilla, uno de cuyos auxiliares también fue expulsado.
GOLES:
Minuto 21, pase en profundidad de Galarreta a Amath, que se zafa de los defensas, llega a línea de fondo y centra al segundo palo, donde Antonio Sánchez remata fuerte con Bono batido. 1-0
Minuto 72, Lamela se saca un disparo plagado de estilo y calidad para enviar el balón a la escuadra opuesta con Reina un tanto adelantado. 1-1
LECCIONES DE HISTORIA
Tópico, pero cierto: quien no aprende de la historia está condenado a repetirla y a punto estuvo el Mallorca de hacerlo pese a haber superado al Sevilla de largo, tras haber dejado pasar como un accidente los tropiezos de San Sebastián, Valencia y en Palma contra Osasuna. No es que el equipo se eche demasiado atrás en cuanto el marcador le es favorable, no. De hecho tuvo una tímida, eso si muy tímida, reacción tras el gol del empate visitante, pero el problema es que si por una parte no remata los partidos, por la otra los termina resignado y agotado por el esfuerzo que le supone pasar por encima de adversarios con un potencial mayor.
Ya dije en la víspera que, fuera del Sánchez Pizjoán, el conjunto andaluz es como un perro que ladra, pero no muerde. Lento, reiterativo y prepotente confunde el fútbol con el futbito o, en términos de moda, el tiki-taka y la posesión como una fórmula mágica para rendir a su oponente. Nada más lejos de la realidad, El Mallorca le presionó de tal manera que le obligó a practicar su toque de salón en campo propio, pivotando en torno a un Jordán parsimonioso que obligaba a salir reiteradamente a Koundé para avanzar algún metro en terreno rival, donde Suso, Oliver y Munir, lucían su imprecisión a la espalda de Rafa Mir, incapaz de enfrentar a los centrales salvo en una ocasión en la que Reina salió a por setas, por algo estamos en otoño, y la vaselina del delantero se marchó a más de un metro de la meta local.
A los de Luis García Plaza siempre les falta algo. Rozaron la perfección casi en todo, unas veces carecieron de suerte y otras de instinto asesino, más allá de las malas definiciones de Angel y un remate al palo -también uno en la meta opuesta- que anularon el mérito y el trabajo incansable del trío Amath-Dani-Sánchez. El de Baba empieza a ser un mundo aparte, amo y señor de su parcela con la responsabilidad añadida de tener que cubrir una porción de terreno a veces demasiado grande para su físico y opciones. 1o kilómetros recorridos por jornada son muchos.
En el fútbol, como en la vida misma, no se vive de lo que pudo ser, sino de lo que fue. En el Reale Arena se perdió un punto, en Mestalla dos y ayer otro par de ellos. Y menos mal del ojo que todo lo ve porque podríamos estar contando un desenlace mucho más triste, inmerecido y, sobre todo, lamentable.