Empate a nada (1-1)

Málaga y Mallorca firmaron tablas en un partido desigual donde el firme candidato al ascenso encontró facilidades que no aprovechó. Ambos equipos pudieron ganar, pero también perder en la misma medida y finalmente pactaron tácitamente un empate que a uno le permite mantener su cómoda posición intermedia mientras el otro  prolonga su largo camino para recuperar la categoría que perdió hace casi un año. El aficionado optimista apreciará el reparto de puntos y el pesimista no le dará ningún valor.

ALINEACIONES:

Málaga C.F. – Juan Soriano (2), Benítez (1), Ismael (0), Lombán (2), Juande (1), Matos (1), Escassi (1), Joaquín (1), Cristian (1), Jairo (0) y Caye Quintana (1).

Minuto 45, Luis Muñoz (1) por Ismael, Cristo (1) por Matos y Rahmani (1) por Jairo. Minuto 68, Scepovic (1) por Caye Quintana. Minuto 82, Guerrero (-) por Joaquín.

R.Mallorca.- Reina (2), Sastre (1), Valjent (1), Raillo (1), Oliván (1), Sedlar (2), S. Sevilla (1), A. Sánchez (1), Amath (1), Lago Jr. (1) y Abdón (1).

Minuto 71, Mboula (-) por Lago Jr. Minuto 79, Febas (-) por A. Sánchez y Minuto 88, Alvaro (-) por Abdón.

ARBITRO:

Hernández Maeso (2), del Comité de Extremadura. De los que dejan jugar, aunque a veces excesivamente. Desde el VAR le señalaron el claro penalti de Olivána los ocho minutos. Mostró tarjetas amarillas a Cristian, Juande y Cristo, del Málaga y a Sastre, Oliván y Mboula, del Mallorca.

GOLES:

Minuto 8, centro de Benítez que Oliván toca con el brazo extendido en el área. El árbitro no pita, pero desde el VAR lo advierten y, efectuada la consulta, señala el punto de penalti. El castigo lo transforma Lombán raso y a al lado opuesto al que se lanza Reina. 1-0

Minuto 28, centro pasado de Sastre desde la derecha y Lago Jr gana la acción de cabeza a Benítez e Ismael. 1-1

LOCOS POR ACABAR

No solo el partido, que también, sino la liga. El Málaga, porque si tenemos en cuenta su precaria situación extradeportiva y lo que ha sufrido para reunir una plantilla limitada pero competitiva, ha cumplido con creces y superado sus escasas expectativas. El Mallorca porque demostró otra vez llegar más que justito al sprint final y ha de bastarle para evitar que el Almería ponga en peligro un ascenso cantado y reservado a falta de confirmación.

La ausencia de Dani Rodríguez se hizo notar. El gallego es el punto final de contacto de esa columna vertebral que rota en torno a Salva Sevilla cuyo último pase no encontraba destinatario. Con ese siempre inquietante gol en contra, la ofensiva mallorquinista se cargó esencialmente sobre la banda izquierda, donde nadie seguía los despliegues de Oliván, poco acertado en las asistencias, olvidando que en el lado opuesto estaba Sastre cuya única incorporación en terreno enemigo acabó en el gol del empate a cargo del renacido, no sé si resucitado, Lago Jr.

Ambos cancerberos, el local dos veces y el visitante una, frustraron la posibilidad de inclinar la balanza. Simples fuegos de artificio. Los ataques bermellones eran de un aplastante querer y no poder, sin ideas, un martilleo constante con mucho trabajo pero poca dificultad para los expertos zagueros blanquiazules. No es menos cierto que hasta después del intermedio, los hombres de Sergio Pellicer apenas hicieron otra cosa que alejar el balón de su territorio a cualquier precio.

El técnico anfitrión cambió el dibujo en la segunda parte. Redujo la defensa a cuatro, reforzó el centro del campo y quiso tener, sin lograrlo, más presencia en ataque. Y entre la impotencia del invitado y la incapacidad de los andaluces el partido se fue muriendo, si es que hubiera estado vivo en algún momento, ante la conformidad y el agotamiento de ambos bandos, locos pidiendo la hora de la noche y del mes.