Encuestas y profecías

Vuelve la liga o lo que queda de ella. El Mallorca afronta este último baile de los malditos, ya saben aquel en el que gana el que permanece en pista cuando ya han abandonado todos por asfixia, desde el vagón cola, tocado pero no hundido. Su victoria en Ipurúa le mantuvo con vida y, a la par, vació el tanque de oxígeno que mantenía vivo al Eibar, otro de los que aguardan en la UCI.

Fácil no va a ser. Las encuestas, tan poco de fiar como las que predicen los resultados electorales en política, sitúan en segunda división a los mismos  equipos clasificados en las tres postreras posiciones, aunque por distinto orden: Espanyol, Mallorca y Leganés. Pero si analizamos los números con la frialdad que nos caracteriza se puden producir muchas variantes. No sé si sorpresas. Cierto, los de Vicente Moreno arrastran la fama y el dudoso honor de ser el peor visitante y, también es verdad, jugarán más partidos fuera de casa que dentro donde, como contrapartida, hay tres locales con peores guarismos pues a periquitos, un desastre, y pepineros, se unen los armeros y que vivan los calificativos. Y a los de Mendilibar les perjudica el golaverage directo. Ahí podría estar la clave.

Hay quien mete en la pomada al Levante y el Valladolid, sin olvidarnos del Celta. Vale, ninguno está exento de peligro, pero sobre el equipo de Orriols, pésimo visitante, tendría que hacerlo muy mal para complicarse la existencia con el colchón de puntos que conserva.

Ahi lo dejo. No soy ni el mago Karag ni el Pitoniso Pito, absténgase los más jóvenes, ni tampoco voy de profeta. Expongo lo que hay y, como dicen en los toros, que dios reparta suerte, porque Dios ya tiene bastantes frentes a los que atender. O no.