Equipo, si; directiva, no
El resultado es la única ley, auténtica dictadura, que impera en el fútbol. Sin victorias Jan Laporta no sería presidente del Barça ni Florentino Pérez, que en su anterior etapa tuvo que dimitir después de perder en Son Moix, del Real Madrid. Si el lunes por la noche el Mallorca no hubiera ganado al Sevilla, la afición habría estallado tanto dentro como fuera del estadio, pero los tres puntos acallaron toda crítica.
Además de salir de los puestos de descenso, todavía demasiado cerca para todos los equipos inmersos en la mitad baja de la clasificación, la victoria ha servido para revindicar la figura del entrenador, loado por Samu, uno de los destacados del partido, y de los propios jugadores. Ni uno ni otros son mejores o peores que hace una semana o meses atrás. No es de ellos de quien hay que dudar, conscientes de que sus carencias se pueden suplir con un esfuerzo al límite, una realidad común también a la mayoría de rivales de media tabla hacia abajo.
Otra cosa es la deficiente gestión del club, retratada en las pérdidas económicas registradas por sus balances y muy llamativa en el gobierno del área deportiva nuevamente fracasada en el recién finalizado mercado de enero tanto por desatender la necesidad de mejorar el nivel de la plantilla, de otro lado habitual temporada tras temporada tanto en verano como en invierno, como por la impericia, sino desidia, a la hora de desprenderse de algunos jugadores.
Haber esperado al último día, más bien minuto, para reorientar el futuro inmediato de Jan Salas dada su inactividad en Córdoba refleja un desahogo que recuerda la incógnita del traspaso de Maffeo en el pasado mes de agosto, a quien ha habido que recuperar deportiva y mentalmente tras su relajada pretemporada a la espera de una salida frustrada. Y ¡ojo! con Marc Doménech en Ceuta y Dani Luna en Huesca. Presentarse a principios de año sin cerrar ni una sola de las opciones sobre la mesa para tres posiciones, extremo, lateral y defensa central, para improvisar operaciones que ni estaban en la lista, roza la dejadez. Eso no se salva con ruedas de prensa sin réplica para contar lo bien que lo hacen todo y ni siquiera con un 4-1 más el golaverage directo respecto a un contrincante metido en el mismo vagón.

