Estadios no, campos si

Muchas de las decisiones que se han tomado y se siguen tomando en relación a la pandemia con la que llevamos un año conviviendo, otros no puede decir desgraciadamente lo mismo, son difíciles de entender. Analistas mucho más avezados que yo y con más conocimientos ya se ocupan de las contradicciones que se producen en cuanto a la posibilidad de reunirse en familia o con amigos, según lugares y cantidad.

Dado el carácter deportivo de los contenidos de este blog, a mi me corresponde mostrar mi extrañeza, que no sorpresa, por el hecho de que los estadios donde se disputan partidos de fútbol profesional tengan que estar vacíos, lo cual dicho sea de paso me parece prudente, pero en cambio se admita público en las categorías inferiores, en recintos generalmente mucho más pequeños e instalaciones con menos recursos tanto en infraestructuras como en personal.

Ya puestos y aunque nada tiene que ver, me pregunto por el criterio que aplican instituciones públicas como el Ajuntament de Palma a la hora de, por una parte, alquilar prácticamente a perpetuidad y sin cargo el Multiusos de Son Moix al Mallorca, una sociedad anónima cada vez más privada, como ahora medio «kilo» al Atlético Baleares para le reforma de su Estadio Balear, que no nuestro. No hace falta cuantificar, el pecado está en el concepto porque por la misma razón podrían subvencionar a cualquier vecino la decoración de su vivienda o, al menos, la instalación del agua, el gas y la electricidad, no fuéramos a pedir hasta el parquet.