Frente al mismo paisaje

La jornada no viene tan mal como podría. La derrota del Granada ante el Levante mete a los nazaríes en pleno lío y mantiene al Levante, con el Alavés, pese a su victoria a cuatro puntos de distancia. Saber desenvolverse en estas situaciones es fundamental. Eso duplica la importancia de depender solamente de uno mismo, ventaja de la que no disponen ambos colistas ni el Cádiz. El Mallorca, si.

Aunque a Javier Aguirre le gustara lo que vió en Elche y a los demás no, hay que permanecer en calma. A estas alturas del campeonato no caben inventos ni soluciones desesperadas. En el Martínez Valero, Francisco, el técnico local, se mantuvo firme en su planteamiento, se limitó a cambiar cromos y propició que su equipo, a diferencia del bermellón, impartiera una clase de contención defensiva y aprovechamiento de espacios. Por el contrario y con solo un gol en contra, los bermellones cambiaron totalmente su apuesta, discurrieron por caminos inexplorados y facilitaron con desorden y precipitación la aplicación práctica del discurso local. Página pasada y capítulo siguiente.

La clasificación se estrecha, pero no pasa nada. Sustancialmente nada ha cambiado. Claro que, como ya hemos señalado, un tropiezo serio ante rivales directos convertiría el sentido único de la carretera hacia la permanencia en una vía de doble dirección. Pero, insisto, la pelota está en el tejado de Son Moix y no hace falta mirar hacia otro lado.