Fútbol a presión

Si todo lo que le ha ocurrido a Luis Rubiales en la situación que vivimos es montar un protocolo de seguridad inasumible para la mayoría de equipos de Tercera y Segunda B y añadir que «no admitiremos triquiñuelas para no disputar los play off porque eso sería desvirtuar la competición», hay que apostar por Iker Casillas aunque venga patrocinado por el mismísimo Javier Tebas. ¡Pero si quien ha desvirtuado el campeonato ha sido usted mismo, caro presidente, al anunciar públicamente el ascenso de los primeros clasificados para el caso de que no se pueda reanudar!.  ¿O acaso esperaba lo contrario?. Se lo advirtieron desde Ibiza, prendió la mecha el presidente del Cartagena, le siguieron las peñas de su equipo unidas a las del Castellón y el Atlético Baleares cuyo secretario, Guillermo Pisano, ya ha advertido que ellos no pueden entrenar con seguridad ni con las mismas reglas que los demás.

Si es que son como niños y se han reunido en la sede del Consejo Superior de Deportes donde la madre priora les ha hecho firmar un código de buena conducta. «Tenéis que resolver vuestros conflictos amistosamente a partir de ahora» les ha dicho la madre Lozano, abadesa del convento, exhortando a los contendientes y obedientes Rubiales y Tebas a ser «sinceros, honestos y constructivos». Es que me entra la risa. Solo faltaba que además les llamara guapos y bien peinados.

Mientras al otro lado de los Alpes sigue la presión, los equipos entrenan pero el Gobierno italiano responde que de reanudar la liga ya veremos. Aquí Movistar no deja de emitir promos de la Liga como si no hubiera un mañana y vayan ustedes a saber si lo habrá. Y la LFP hace lo que puede para salvar las cuentas de explotación de ciertos medios de comunicación. De otros ya se encarga el Gobierno.

Los más optimistas creen que vamos a cambiar después de la pandemia. No lo hicimos con la Revolución Francesa, ni la gripe española, la crisis de 1929, las guerras de España o los Balcanes, la Segunda Guerra Mundial, las bombas de Hiroshima y Nagasaki, el desastre de Chernobil, la quiebra de Lehman Brothers, el VIH, otro virus malévolo, ni qué sé yo. ¿Y lo vamos a hacer ahora?. ¡Tortolitos como Rubiales!.