Fútbol de ventajistas
A otro perro con ese hueso, ese de que nos tengamos que creer lo igualada que es la liga española, la patrocinada, creo que este año termina, por el Banco de Santander. Se acaba de cumplir apenas el primer tercio de la competición, quince jornadas de treinta y ocho, y la ventaja del Real Madrid y el Barça, cómo no, sobre su más inmediato perseguidor, el tercer clasificado, es ya de 9 puntos. No hay equidad ni entre los modestos, pues el Elche con solo cuatro puntos, viaja a nueve de la permanencia. Difícil trance. Al menos la equidistancia es común a la cabeza y la cola.
Por supuesto esta no es el único desequilibrio. La diferencia presupuestaria entre clubs es abismal, lo mismo que la aplicada en el reparto televisivo. El presidente de la Liga de Fútbol Profesional no se esconde; los que dan dinero por las transmisiones son el Madrid y el Barça, así que hay que protegerles. Cobran cien millones de euros más que el colista, en Inglaterra solo les separan cincuenta. En Italia los operadores pagan menos, unos ochocientos millones frente a los más de 1.000 que percibe por temporada el organismo que dirige Javier Tebas.
No hace falta recordar quién manda en Francia, el París Saint Germain, cuya influencia política es indudable. En la «bota» italiana la caida en picado deportiva y económica de la Juve, junto a la despedida de la familia Agnelli ha abierto serias dudas respecto a su futuro y el del Calcio, ahora dominado con cierta holgura por el Nápoles.
A título de resumen uno concluiría en que el fútbol europeo se encuentra como todo el continente, hecho unos zorros y sin exclusiones posibles.